Tras cuatro días de juicio por el caso Mascarillas en el
Tribunal Supremo, el exministro
José Luis Ábalos logró ayer varias testificales que le intentaron ayudar en su defensa. Uno fue la de la pareja de su exasesor, que justificó el trasiego de dinero en sus problemas con quien fuera su mujer y algún escarceo mujeriego, pero en ningún caso por mordidas.El segundo fue un empresario,
Manuel Sallés, que defendió que fue “injusto” lo que les hicieron a ambos otros dos empresarios de hidrocarburos,
Claudio Rivas y
Víctor de Aldama, de ir diciendo por ahí que les habían pagado una casa a cambio de una licencia.El tercero fue el propio Rivas, que se negó a declarar a pesar de que podría haber reconocido que fue él quien le pagó el alquiler, con opción a compra, de una casa vacacional en
Cádiz, de la que echó al propio Ábalos cuando dejó de ser ministro. En vez de tirar de la manta, como hizo su socio Aldama, ayer optó por guardar silencio.Rivas no quiso hablar de ninguno de estos asuntos. Tampoco se refirió a la declaración de Sallés, quien relató que “Rivas iba por los bares explicando que pagaba el alquiler de una casa para el que fuera ministro de Fomento”, en referencia a Ábalos. Sallés tenía relación con Ábalos y con Koldo, que trabajó unos meses en su empresa, y estos comentarios de Rivas le parecieron “muy injustos”. Así que escribió a Ábalos y Koldo para contárselo y para pedirles que no le dieran la licencia para que su empresa de hidrocarburos pudiese operar.Jucio caso Mascarillas Caso Koldo en el supremo.El socio del empresario
Víctor de Aldama,
Claudio Rivas a su llegada al
Tribunal Supremo en MadridDani Duch / PropiasY el cuarto, un amigo del exministro de Transportes –al que conoció siendo diputado por
Valencia– y de su hijo, quien aseveró que los informes de la unidad central operativa (UCO) de la
Guardia Civil han malinterpretado sus conversaciones con Ábalos y
Koldo García sobre la casa de La Alcaidesa.De todos ellos, el mas profuso fue el de
Patricia Úriz, expareja del asesor de Ábalos. Quiso pasar desapercibida con una peluca roja, gafas oscuras y pañuelo. No quería que las cámaras captaran su imagen, y lo consiguió. Eso sí, ante el tribunal tuvo que quitarse todos los complementos, excepto su cabello postizo. Estaba citada a las 10 de la mañana pero no declaró hasta tres horas más tarde. Justo antes de comenzar el juicio, su pelo sobresalía del resto de los allí presentes, ataviados con togas negras o testigos y sus abogados, vestidos con trajes oscuros. Ella llevaba un abrigo gris largo y permaneció durante un buen rato sola, mirando por uno de los ventanales del Supremo que dan a un jardin situado en el patio. Cuando fue su turno entró en la sala. Su expareja estaba al fondo, con la cabeza agachada, como lleva todo el juicio. úriz entró y para sentarse en la silla preparada ante el presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, ante la atenta mirada de
Koldo García, que se encuentra actualmente en prisión incondicional a la espera de que finalice el juicio y el Supremo dicte sentencia.Ni chistorras, ni dinero bAdemás de negar cualquier cobro de comisiones ilegales por parte de ella o de
Koldo García, respaldó los pagos del
PSOE. Según su testimonio, el partido era “muy rígido” a la hora de pagar los recibos de gastos generados tanto por García como por su jefe, quien además de ministro era en aquel entonces secretario de organización de los socialistas. Sostuvo que, sin tickets, el partido no hacía ningún pago. Se trataba de la devolución de gastos previamente pagados, como comidas, viajes u hoteles. Si no había recibo, no se pagaba. “Ferraz solo pagaba si había ticket”, afirmó.Ella lo sabe porque ayudaba a
Koldo García a hacer las hojas de los gastos y a acumular los recibos para entregárselos a la persona responsable de esa tarea en el partido. Úriz sabía cómo funcionaban los pagos porque trabajó en la secretaría del Ministerio de Transportes hasta el cese de Ábalos. Y, por este trabajo, en ocasiones iba ella hasta la sede del partido para recoger el sobre con el dinero y entregárselo a García y Ábalos.Lee tambiénÚriz era pareja de
Koldo García en la época del ministerio y con quien mantuvo más de veinte años de relación y tienen una hija en común. Ahora están separados, pero comparten abogada. Al juicio acudió en calidad de testigo, pero está investigada por estos mismos hechos en la Audiencia Nacional. Los investigadores le atribuyen el haber ayudado a García a blanquear el dinero proveniente de la corrupción.Su papel ayer fue desmentir categóricamente que sus propiedades, bienes y el dinero en efectivo guardado en casa fueran producto de prácticas corruptas.Quién contrató a Jéssica RodríguezDespués de varios días de testificales, sigue sin aparecer la persona que ordenó hacer un contrato a Jéssica Rodríguez en la empresa pública Ineco, dependiente del Ministerio de Transportes. En la sesión de ayer declaró la exgerente de la empresa, Josefa Paredes. Ella fue quien se reunió con la joven para la firma del contrato y para darle su ordenador. Sin embargo, no sabe quién decidió que se le contratase en el 2019. Ella solo le llevó el documento para firmar. La entrevista, que estaba programada dentro del proceso de selección, se canceló, pero ella no sabe las razones. También explicó que, el día de la firma , Rodríguez acudió con un acompañante llamado
Koldo García, pero “no sabía quién era hasta que saltó a la prensa”.Parte del dinero en efectivo que manejaban era el que devolvía el
PSOE por los gastos adelantados. El partido, según aseveró, pagaba “siempre en efectivo”, mientras que en el Ministerio de Transportes lo habitual es que se hiciera por transferencia y que el grueso de los gastos los gestionase directamente el ministerio.Respecto de estos pagos en efectivo, el juez que ha instruido la causa en el Supremo, Leopoldo Puente, vio que podía haber irregularidades en esta forma de pago y lo remitió a la Audiencia Nacional, donde actualmente hay abierta una pieza.Úriz solo contestó a las preguntas de su abogada. Aunque estaba citada como testigo, al estar investigada en otra causa puede acogerse a su derecho a no declarar. Sin embargo, el abogado de las acusaciones, Alberto Durán, no pudo evitar preguntarle si sus conversaciones con García cuando hablaban de cientos, incluso algunos miles, de “chistorras”, en verdad se refería a billetes de dinero. Pero no quiso reconocerlo porque, entre otras cosas, dice, como su expareja, que la investigación de la UCO ha “descontextualizado” los mensajes.Testigo de juicios históricos: procés, 11-M, 17-A, Gürtel, Nòos o de los más sanguinarios etarras. Voy tras los casos de corrupción, de la política a lo empresarial y lo policial, para destapar todo tipo de abusosLicenciada en Derecho (UB) y en Periodismo (URL). Graduada en Estudios Literarios (UB). Máster AGT (Esade). Redactora de Cultura de La Vanguardia