Si algo ha caracterizado a la primera ministra italiana, Georgia Meloni, es su gran olfato y capacidad de adaptación a las circunstancias políticas más adversas. No es casual que en un país como Italia, donde era habitual que los gobiernos durasen tiempos muy cortos, ella lleve dirigiéndolo desde octubre del 2022. Antes de su llegada al palacio Chigi, entre los años 2000 y 2022 hubo doce cambios de presidente del Consejo de Ministros, y ahora Meloni va camino de sumar cuatro años ininterrumpidos en el poder. Por eso no es de extrañar que, tras sufrir su primera debacle importante, como fue perder el referéndum sobre la Constitución en marzo pasado, vaya modulando su discurso, hasta ahora favorable a Donald Trump.Meloni decidió ayer romper un acuerdo de defensa que tenía establecido con Israel y después salió a defender al papa León XIV de los ataques que había sufrido por parte del presidente estadounidense. La dirigente italiana se transformó por unas horas en un Pedro Sánchez cualquiera y ello la llevó después a ser seriamente cuestionada por Trump y por Beniamin Netanyahu. Bienvenida al club, debió de pensar ayer el líder socialista desde su periplo en China.Lo que llamó la atención de la jornada italiana de ayer es que el resto de las formaciones políticas se alinearon de forma unánime con la primera ministra de una forma a la que no estamos muy acostumbrados en España. Lo hizo el líder de la Liga, Matteo Salvini, el dirigente del Movimiento Cinco Estrellas, Giuseppe Conte, o el ex primer ministro Matteo Renzi. Pero también lo hizo la oposición: la secretaria del Partido Demócrata, Elly Schlein, expresó su “enérgica condena por los ataques de Donald Trump contra nuestra presidenta [del Consejo de Ministros] Meloni”, se solidarizó con ella y agregó que “ningún jefe de Estado extranjero puede faltar el respecto a nuestro país y a nuestro Gobierno”.El papa León XIV y la primera ministra italiana, Georgia Melonivia REUTERSLo expresó muy bien el Papa el pasado lunes cuando aparcó su habitual prudencia para defender su no a la guerra y afirmar “no tener miedo de la Administración Trump”. Está claro que Meloni tampoco lo tiene y ha cambiado el compás. Trump está perdiendo a sus mejores aliados europeos: el lunes a Viktor Orbán y ayer martes podría haber perdido a Meloni.Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992