Seis minutos críticos, sin señal y a 2.500 grados. Después de haber pasado diez días viajando a lo más lejos que se ha estado del planeta, amerizaron en el océano. Todo fue bien. Pero, ¿realmente habrán superado lo más difícil del regreso? Cuando has presenciado salidas y puestas de Tierra y la cara oculta de la Luna, cuando has cumplido un sueño y una proeza única, tras años de preparación y espera. Cuando has alcanzado una meta de esta envergadura, ¿cómo sigues con tu vida, sabiendo que nunca experimentarás una emoción igual? ¿Cómo poner de nuevo los pies en el suelo? US Navy / ReutersEl investigador Frank White acuñó el término overview effect, efecto de visión general, para referirse al cambio profundo en la percepción sobre el entorno y la propia vida que experimentan los astronautas cuando han visto nuestro planeta desde el espacio. Christina Koch, especialista de la misión Artemis 2, ha dicho que lo que más la impresionó fue ver la oscuridad que lo rodea: más allá de la delgada línea verde que indica dónde está la atmósfera, todo es inhóspito.Más importante que alcanzar lo inalcanzable es tener un lugar al que poder volverA 321.000 kilómetros de distancia, no se distinguen fronteras, ni colores políticos, ni barreras religiosas. La perspectiva hace que entiendas que todos compartimos un mismo mundo; el único habitable, que sepamos. Pero al estar tan lejos, no percibes la complejidad, ni detalles que, de tan nimios, parecen estúpidos, ni las guerras, ni las desigualdades, ni esa cotidianidad absolutamente trascendental que representa estar vivo. La humanidad es tan minúscula que resulta inapreciable.Cuando regresas de la Luna, dejas de ser un observador estelar y formas parte otra vez de esta realidad a la vez mínima e inmensa. ¿Cómo te readaptas al día a día, con sus puestas de sol, su estrés, poner lavadoras e ir corriendo a todas partes? ¿Cómo habituarte a compartir planeta con negacionistas y belicistas, en definitiva gente que lo desprecia y detesta?Tan necesaria es la preparación para irse como para regresar. El comandante Reid Weisman dijo que es un privilegio ser humano y que, aunque los tripulantes del Orion estaban cumpliendo un sueño, desde el primer minuto tenían ganas de reunirse con su gente. Más importante que alcanzar lo inalcanzable es tener un lugar al que poder volver. En eso consiste tener un hogar, un lugar al que llamar casa.