El juez Juan Carlos Peinado, las cosas como son, ha tenido el acierto pedagógico de resucitar la figura de Fernando VII aunque sea para tratarlo de alfeñique, botarate o chorizo, cosa nada original ya que es un monarca con mala prensa y peor cabeza (tres veces se casó el hombre, una en Barcelona). LVHablar de Fernando VII en una causa judicial del 2026 aporta enjundia al auto y contribuye a que las nuevas generaciones se interesen por aquel monarca, precursor del populismo, porque nada más ceñirse la corona redujo las tasas sobre el morapio aunque luego no dio una a derechas.En la línea pedagógica del juez Peinado, sin parentesco con el central Arteche, fino estilista, conviene exhumar la frase de “así se las ponían a Fernando VII” y emplearla como respuesta a toda queja generacional sobre la vivienda y así los dejas estupefactos.El juez Peinado ha tenido el acierto pedagógico de meter al Deseado en el ajo¡Qué gran ocurrencia la de meter a Fernando VII en el ajo! Y qué lástima no mencionar en el auto a Doña Carmen Polo de Franco, cariñosamente conocida como la collares, por su afición a las perlas, tan grande como el pánico de los joyeros de Madrid, que se veían obligados a no cobrarle nada por ser la esposa de quien era.El auto judicial “ha avergonzado” a jueces y magistrados, al decir del ministro de Justicia, don Félix Bolaños. No sabe ya uno a quien creer porque ayer el CGPJ y las principales asociaciones del ramo dijeron que de eso, nanay, y exigieron al ministro un poco más de respeto a los cauces judiciales.El embrollo promete y tiene el mérito de hermanar a la Moncloa y la Casa Blanca, donde tampoco existe mucha admiración por jueces y fiscales, que se pasan la vida haciendo la puñeta al presidente, especialmente el Tribunal Supremo, que ha correspondido las designaciones de Donald Trump con esa ingrata anulación de sus aranceles. Como todos sabemos, la democracia desaparece en EE.UU. y progresa en España.No siendo jurista ni experto en recomendaciones –¡estaría yo escribiendo columnas!–, me limitaré, en aras de la memoria democrática, a estudiar la figura de Fernando VII a ver si entiendo mejor la España de hoy.Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en 'La Vanguardia' en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.