La autopsia del niño de Garrucha confirma un traumatismo "violento" y descarta que hubiera prácticas de curanderismo
La autopsia ampliada de Lucas, el niño de cuatro años presuntamente asesinado en Garrucha (Almería) en diciembre de 2025, confirma que su muerte fue causada por un traumatismo abdominal "violento" y un politraumatismo, resultando en un desgarro hepático y shock hemorrágico. Los forenses desmienten la defensa de la pareja de la madre, que atribuía las lesiones a prácticas de curanderismo. El informe también revela la existencia de lesiones "antiguas" en el cuerpo del niño, especialmente en el costado y la pierna izquierda, que podrían indicar maltrato previo, posiblemente causado por golpes o lanzamientos contra superficies duras. La investigación, solicitada por la Fiscalía y las defensas, busca determinar la causa directa de la muerte y esclarecer los presuntos delitos de asesinato y maltrato. Un informe médico previo ya había registrado una asistencia sanitaria al menor en octubre del año anterior.