La supuesta apuesta de
Donald Trump por la diplomacia con Irán calmó el lunes la apertura de los mercados financieros, pero no se ha trasladado al frente de batalla, donde la guerra no muestra signos de terminar pronto.Citando conversaciones de alto nivel con una “figura destacada” de Irán, en las que se alcanzaron “puntos de acuerdo importantes”, el presidente extendió cinco días, hasta el viernes, el plazo de su ultimátum energético a Teherán si mantiene su bloqueo en el estrecho de Ormuz. Pero el viernes, cuando cierren los mercados, es el día previsto para la llegada de los 2.500 marines que ya están camino al Golfo Pérsico. Además, según ha avanzado The Wall Street Journal, el Pentágono se prepara para ordenar el despliegue de otros 3.000 soldados de élite de la 82ª División Aerotransportada, que participó en el desembarco de Normandia, a
Oriente Medio para “apoyar” la guerra en Irán. Sin embargo, el periódico afirma que Trump todavía no ha dado luz verde a su despliegue.
Egipto,
Pakistán y
Turquía se ofrecen como mediadores en los diálogos indirectos entre Washington y TeheránEstos 5.500 soldados podrían ser usados para ocupar y tomar el control de la isla de Jarg, estratégica para las exportaciones
Iraníes de petróleo, o para asegurar el paso de petroleros a través del estrecho de Ormuz. Pero también darían a EE.UU. la opción de una invasión terrestre en Irán, una posibilidad que Trump ha mencionado en varias ocasiones y ha descartado en otras. Si eso ocurre, pondrá en peligro miles de vidas estadounidenses, como ya ocurrió en las guerras en Irak y Afganistán, que tanto ha criticado Trump, y podría pasarle factura de cara a las elecciones legislativas del próximo noviembre.“Estamos teniendo un éxito tremendo en Irán. No les queda armada naval. No les queda fuerza aérea. No les queda equipo antiaéreo, ni radar, ni líderes. Todos los líderes han desaparecido. Nadie sabe con quién hablar, pero en realidad estamos hablando con las personas correctas, y quieren llegar a un acuerdo con una desesperación que no se imaginan”, ha insistido Trump este martes, en un discurso triunfalista durante la jura del cargo de su nuevo secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin.Teherán negó haber mantenido ningún tipo de diálogo con Washington, directo o indirecto, aunque según la prensa estadounidense ya se ha comenzado a dar a través de intermediarios, principalmente de
Egipto,
Pakistán y
Turquía, con el ministro de exteriores
Iraní,
Abbas Araghchi. De parte de Estados Unidos, los encargados de llevar a buen puerto las negociaciones no son diplomáticos: como ha ocurrido en otros conflictos, como Ucrania y Gaza, son su amigo Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner, con intereses privados y sin formación, quienes asumen el trabajo que tradicionalmente han realizado funcionarios de carrera y expertos en relaciones internacionales.En su intervención este martes desde la Casa Blanca, Trump ha afirmado que el vicepresidente, J.D. Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, también se han unido a Witkoff y Kushner. El presidente ha insistido en que Irán “quiere llegar a un acuerdo” y, poco después, ha afirmado que “han acordado que nunca tendrán un arma nuclear”, algo que tampoco ha sido confirmado por la parte
Iraní.Lee tambiénLa inteligencia de EE.UU. ha advertido que no se puede lograr el cambio de régimen en Irán ni reabrir el estrecho de Ormuz con una campaña aérea como la actual: ambas requerirían diplomacia o una invasión terrestre. Es algo que previó Nathan Swanson, el director de Irán del Consejo de Seguridad Nacional despedido el año pasado, en un artículo publicado cuatro días antes del ataque conjunto de EE.UU. e Israel. Forma parte de los más de 200 despedidos desde que Trump regresó al poder en una agencia encargada de analizar amenazas y presentar opciones al presidente.En este contexto, se explica lo que muchos legisladores en el Capitolio denuncian como una toma de decisiones improvisada, sin previsión y sin objetivos claros. Aunque con el paso de los días Washington ha abandonado el discurso del cambio de régimen, esa sigue siendo la voluntad declarada del primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, quien ha demostrado en el pasado su capacidad de influir sobre el presidente, con quien mantiene un contacto recurrente.El príncipe heredero saudí, in Salman, presiona a Trump para que continúe con la guerra hasta el cambio de régimenAdemás, según publica este martes The New York Times, Trump habría tenido la semana pasada una serie de conversaciones con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, quien también le habría presionado para que continúe con la guerra hasta acabar con el gobierno de línea dura en Irán. Su país está siendo directamente afectado por este conflicto, pues algunos de los cientos de drones y misiles lanzados por Irán han impactado sobre sus infraestructuras petroleras.“El reino de Arabia Saudita siempre ha apoyado una resolución pacífica de este conflicto, incluso antes de que comenzara,” ha afirmado el gobierno saudita en un comunicado, señalando que los funcionarios “permanecen en estrecho contacto con la administración Trump y nuestro compromiso no ha cambiado”. Y concluye: “Nuestra principal preocupación hoy es defendernos de los ataques diarios contra nuestra población e infraestructura civil”.Por su parte, el gobierno pakistaní, que quiere asumir un rol protagonista en la mediación de un alto el fuego, ha ofrecido su país como sede para el diálogo. El primer ministro, Shehbaz Sharif, ha dicho en sus redes sociales que, “sujeto a la aprobación de EE.UU. e Irán,”
Pakistán está “listo y honrado de ser el anfitrión para facilitar conversaciones significativas y concluyentes para un acuerdo integral del conflicto en curso.” El presidente Trump, que tiene previsto hablar en los próximos minutos desde la Casa Blanca, ha reposteado el mensaje en su plataforma, Truth Social.