Madrid 25/03/2026 09:36 Actualizado a 25/03/2026 10:25 Después de 25 días de guerra en Oriente Medio,
Pedro Sánchez ha comparecido este miércoles ante el pleno del
Congreso de los Diputados con la convicción de que su oposición al conflicto bélico entre
Estados Unidos,
Israel e Irán no solo cuenta cada vez con más respaldo internacional, sino con el apoyo mayoritario de la sociedad española. El presidente del Gobierno ha vuelto a izar en sede parlamentaria su bandera del “no a la guerra”, y ha dirigido todos los focos contra el
Partido Popular y la ultraderecha de
Vox.
Pedro Sánchez, este miércoles ante el pleno del CongresoDani Duch“Esto es un desastre absoluto”, ha resumido Sánchez ante una escalada bélica que no amaina, y con “un potencial de impacto mucho más profundo” que en la guerra de Irak del 2003. Y ha acusado al PP y a
Vox de haber “contribuido con su apoyo o con su silencio” a alimentar este conflicto bélico.“Callar ante una guerra injusta e ilegal no es prudencia ni lealtad, es un acto de cobardía y de complicidad”, ha advertido Sánchez tanto a
Alberto Núñez Feijóo como a
Santiago Abascal.El jefe del Ejecutivo ha empezado por rememorar las manifestaciones masivas contra la guerra de Irak hace 23 años. “Hay fechas que no se olvidan. El 15 de febrero de 2003 es una. Aquel sábado, más de tres millones de ciudadanos salieron a manifestarse por toda España. Con un mensaje sencillo y rotundo: no a la guerra. Yo fui uno de ellos. Viví a pie de calle el orgullo y el coraje de un pueblo que se negó a renunciar a sus principios sólo para contentar a un presidente estadounidense”, ha resaltado Sánchez.El líder socialista ha señalado que pasados los años, algunos de los promotores de la “guerra ilegal” en Irak cambiaron de posición, y tanto George W. Bush como Tony Blair “pidieron perdón”. En cambio, ha advertido que
José María Aznar, que “nos arrastró a esa locura porque quería sentirse importante y que Bush le invitara a un puro y poner los pies encima de la mesa”, ha asegurado que “no se arrepiente de nada y nunca lo hará”. “Esa es su catadura moral”, ha reprochado a Aznar.Feijóo ha mostrado los mensajes a favor de de Sánchez encontrados en misiles de IránDani Duch“Olvidar es el primer paso para cometer el mismo error”, ha advertido Sánchez al PP y a
Vox. “Hoy la historia se repite, pero esta vez no como farsa, sino como tragedia. Porque a Aznar le han reemplazado Feijóo y Abascal. Y a Bush, Trump. Y en lugar de Irak tenemos a Irán, que es un país dos veces más poblado y con un peso en la economía global cinco veces mayor”, ha señalado. “No estamos ante el mismo escenario. Estamos ante algo mucho peor. Con un potencial de impacto mucho más amplio y profundo”, ha alertado.Sánchez ha defendido que “desde el primer día, la posición del Gobierno de coalición progresista ha sido clara”. “Y, a diferencia de la de otros, no va a cambiar. Nosotros decimos no a la ruptura unilateral del derecho internacional, no a repetir los errores del pasado, no a vestir de democracia lo que en realidad es codicia y cálculo político. En definitiva, no a la guerra. El mismo no a la guerra de hace 23 años”, ha explicado.“España no va a ser cómplice: ni de agresiones ilegales, ni de mentiras disfrazadas de libertad, no mientras yo sea presidente del Gobierno”, zanja Sánchez“Patriotismo es oponerse a una guerra ilegal que en nada beneficia a los intereses de los españoles, ni de los europeos. España es hoy una referencia internacional en defensa de la paz y del derecho internacional. En un mundo incierto y carente de empatía, es un orgullo ser español”, ha defendido Sánchez.“Vamos a exigir que esta guerra pare. Porque no es justo que unos incendien el mundo y los demás tengamos que tragarnos sus cenizas. Ser aliados no significa obediencia ni seguidismo ciego. Significa lealtad a unos principios. Significa tener el coraje de plantarse cuando el camino es el equivocado. España no va a ser cómplice: ni de agresiones ilegales, ni de mentiras disfrazadas de libertad. No esta vez, no mientras yo sea presidente del Gobierno”, ha zanjado.Madrid, 1966. Redactor de La Vanguardia en Madrid desde 1997