A punto de cumplirse un mes de la guerra, la Administración de
Donald Trump ha hecho llegar hasta Irán, a través de intermediarios paquistaníes, una propuesta de alto el fuego de 15 puntos que, según múltiples reportes, exigiría cambios de fondo en el programa nuclear, la capacidad armamentística y el papel en la región de la República Islámica. El contenido exacto de la propuesta no se ha hecho público. De acuerdo con el reporte de
Canal 12, un medio televisivo
Israelí, el documento plantearía desmantelar la capacidad nuclear
Iraní y prohibir cualquier enriquecimiento de uranio dentro del país. Incluiría también la entrega al
Organismo Internacional de Energía Atómica de unos 450 kilos de uranio enriquecido al 60%, así como el cierre de instalaciones clave como Natanz, Isfahán y Fordow y un régimen de inspecciones sin restricciones.
Washington exigiría, además, que el régimen
Iraní deje de apoyar, financiar y dirigir a milicias aliadas, y que abandone el uso de fuerzas proxy. El plan incorporaría también límites al programa de misiles y establecería que cualquier uso futuro sea exclusivamente defensivo. Por último, estipularía que el estrecho de Ormuz debe mantenerse abierto en todo momento. A cambio, Estados Unidos ofrecería el levantamiento total de sanciones internacionales, apoyo al desarrollo de un programa nuclear civil —incluida la central de
Bushehr, la única planta nuclear operativa del país destinada a la producción de electricidad— y la retirada del mecanismo que permite reactivar sanciones de la ONU. De confirmarse, la propuesta de Trump remite a la elaborada por su equipo negociador durante las conversaciones nucleares de 2025. Aquel texto sirvió de base para los contactos de finales de mayo, que se rompieron poco después tras los bombardeos
Israelíes sobre instalaciones
Iraníes. Pakistán, además de hacer llegar el documento estadounidense a las autoridades
Iraníes, también ha ofrecido su territorio para acoger contactos entre ambos países, y varias fuentes diplomáticas citadas por AP apuntan a que
Washington habría aceptado, en principio, participar. No hay, sin embargo, confirmación de que Irán esté dispuesto a sentarse a negociar. Esta misma mañana,
Ebrahim Zolfaghari, portavoz del cuartel central
Khatam al-Anbiya —estructura que coordina tanto al Ejército regular como a la Guardia Revolucionaria—, difundió un mensaje grabado en televisión en el que se burló de los intentos de
Washington por abrir una salida diplomática. “No llamen acuerdo a su fracaso”, afirmó. “Nuestra primera y última palabra ha sido la misma desde el primer día, y seguirá siéndolo: alguien como nosotros nunca llegará a un acuerdo con alguien como ustedes”, agregó. Según reporta el Wall Street Journal, representantes
Iraníes han trasladado a la Administración Trump que el umbral para retomar negociaciones es ahora mucho más alto. Las exigencias del régimen incluirían el cierre de todas las bases estadounidenses en el Golfo y el pago de compensaciones por los ataques contra Irán. Teherán también plantearía un nuevo marco para el estrecho de Ormuz que le permitiría cobrar tasas a los buques en tránsito —en un modelo similar al del canal de Suez—, además de garantías de que las hostilidades no se reanudarán y el fin de los ataques
Israelíes contra Hezbolá. Independientemente de la respuesta
Iraní, la propuesta de Trump es una de varias señales de distensión que han empezado a emerger desde comienzos de semana. El lunes, el presidente anunció una pausa de cinco días en los ataques contra infraestructuras energéticas
Iraníes —que apenas 48 horas antes había amenazado con destruir si no se reabría el estrecho de Ormuz—. La decisión, según explicó, buscaba dar margen a posibles avances diplomáticos tras contactos que calificó de “productivos”. El martes, Trump aseguró que Irán ha hecho una “importante concesión” en materia energética a Estados Unidos. Aunque evitó dar detalles, lo presentó como una señal positiva en medio de los contactos. “Nos dieron un regalo muy grande, de un valor enorme”, afirmó. Poco después, Teherán afirmó que los buques “no hostiles” podrán transitar con “paso seguro” por el estrecho de Ormuz siempre que no participen ni respalden acciones contra el país y cumplan las condiciones de seguridad establecidas por las autoridades
Iraníes. Pero en paralelo a estos movimientos diplomáticos,
Washington está reforzando su presencia militar en la región. El Pentágono ha ordenado el despliegue de unos 2.000 soldados adicionales en Oriente Medio, según afirmaron a The New York Times dos funcionarios del Departamento de Defensa. Se trata de tropas de la 82 División Aerotransportada, una unidad de intervención rápida capaz de desplegarse en cuestión de horas en escenarios de combate. A punto de cumplirse un mes de la guerra, la Administración de
Donald Trump ha hecho llegar hasta Irán, a través de intermediarios paquistaníes, una propuesta de alto el fuego de 15 puntos que, según múltiples reportes, exigiría cambios de fondo en el programa nuclear, la capacidad armamentística y el papel en la región de la República Islámica.