La polémica por la incorporación de la pareja del president de la
Generalitat,
Juanfran Pérez Llorca, a la
Diputación de Valencia centró este jueves la sesión de control en
Les Corts y derivó en un duro enfrentamiento entre el Consell y los grupos de la oposición. El
PSPV y
Compromís acusaron al jefe del Ejecutivo autonómico de promover un “enchufe” y un “traje a medida”, mientras que Llorca defendió la legalidad del procedimiento y contraatacó con acusaciones de prácticas similares durante la etapa del
Botànic.El detonante del choque político es la concesión de una comisión de servicios a
Vanesa Soler, pareja sentimental del president, para ocupar una plaza de secretaria de dirección en la
Diputación de Valencia con una retribución de unos 52.000 euros brutos anuales. La oposición cuestiona tanto la rapidez del proceso —resuelto en apenas unos días— como las condiciones de la convocatoria, que consideran diseñadas para favorecer su adjudicación.El síndic del
PSPV,
José Muñoz, fue especialmente contundente al calificar la situación de “indecente” y acusar a Llorca de haber caído en el denominado “síndrome del Palau”. “No hablo de legalidad, hablo de decencia, que es lo que pide la gente”, afirmó desde la tribuna, tras recordar que miles de valencianos con familiares dependientes no tienen acceso a este tipo de facilidades administrativas. “Pensarán que usted es un jeta”, remató.El
PSPV acusó a Llorca de caer en el “síndrome del Palau”Muñoz también puso el foco en el incremento salarial que supone el cambio de destino —de unos 25.000 a más de 50.000 euros— y en la activación de la plaza a finales de enero por motivos de “urgente necesidad” vinculados a conciliación. Además, denunció que el proceso tuvo un plazo muy reducido para la presentación de candidaturas, de apenas unos días, incluyendo un fin de semana.Desde
Compromís, su portavoz, Joan Baldoví, insistió en que la Diputación contaba con decenas de plazas vacantes, pero “casualmente” se impulsó la de mayor retribución para la pareja del president. “¿Y la sanidad, la educación y los valencianos?”, reprochó, acusando al Consell de estar centrado en polémicas mientras descuida la gestión. Baldoví llegó a calificar a Llorca como una “copia mala del peor PP” y reclamó incluso la convocatoria de elecciones, en un clima de máxima tensión parlamentaria.Baldoví llegó a calificar a Llorca como una “copia mala del peor PP”Por su parte, el president rechazó de plano las acusaciones y defendió que el proceso se ajustó a la normativa vigente. “He dado explicaciones con naturalidad y transparencia”, aseguró, subrayando que su pareja cuenta con experiencia acreditada en la administración y que el sistema utilizado es habitual en este tipo de comisiones de servicio.El president rechazó de plano las acusaciones y defendió que el proceso se ajustó a la normativa vigenteLlorca elevó el tono al acusar a
PSPV y
Compromís de “manipulación” y de intentar construir un relato político. “Ahí no me van a encontrar”, afirmó, antes de exhibir un listado —de varios folios— con nombres de parejas y familiares de cargos del anterior Consell que accedieron a puestos en la administración durante la etapa del
Botànic.El jefe del Consell aseguró que en los siete años de gobierno progresista se autorizaron más de 11.500 comisiones de servicio similares, y cuestionó por qué entonces no se generó el mismo nivel de crítica. “¿Cuántas fueron por concurso público y cuántas a dedo?”, se preguntó.Además, Llorca denunció una “cacería política y mediática” y acusó a la oposición de recurrir al ataque personal. En ese contexto, llegó a vincular las críticas con un componente de machismo, lo que fue rechazado por el
PSPV. “Esto no es machismo, es enchufismo”, replicó Muñoz.Llorca denunció una “cacería política y mediática”El debate derivó también en un cruce de acusaciones sobre otros casos políticos y judiciales, elevando aún más la crispación en el hemiciclo. Llorca mencionó supuestos escándalos relacionados con dirigentes socialistas y defendió que no aceptará “lecciones” de la oposición. “Ser un jeta es aprovecharse de lo público para lo personal”, llegó a afirmar, devolviendo el término utilizado por sus adversarios.Mientras tanto, desde el Consell se insistió en que la polémica responde a una estrategia para desgastar al president en uno de sus momentos más delicados desde que accedió al cargo tras la dimisión de Carlos Mazón. La oposición, por su parte, ha solicitado toda la documentación del proceso y no descarta acudir a la vía judicial si detecta irregularidades. El caso amenaza con seguir marcando la agenda política valenciana en las próximas semanas, en un contexto de creciente confrontación entre bloques.Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991