Pablo R. RocesActualizado Lunes, 30 marzo 2026 - 22:53En la siempre calculada genialidad de Rosal�a, la improvisaci�n es un elemento que no tiende a encontrar su espacio. No la hay en los movimientos de las trabajad�simas coreograf�as que la catalana ejecuta con absoluta precisi�n ya desde su anterior gira. No lo hay, por supuesto, en los vocales con unos arreglos precisos al tono que corresponde en cada uno de los cuatro actos que componen su �pera remodernizada. Y, a�n menos, la hay en la planificaci�n. Que el
Lux Tour, cuya est�tica transita por todos los estados de lo religioso, haga aparici�n en Espa�a en plena Semana Santa no solo no es casualidad sino que es una pieza m�s en el engranaje de todo lo que supone este proyecto.Pero el caos, tan indistinguible de la condici�n misma de humana, siempre acaba encontrando la grieta por la que filtrarse. Hasta eso juega hoy a favor de Rosal�a. La catalana se apareci� -y el reflexivo importa- este lunes en el
Movistar Arena de
Madrid de una caja convertida en cruz tras una indisposici�n que la oblig� a cerrar antes de tiempo su concierto en Mil�n. Por tanto, y aprovechando las fechas, podr�amos decir que Rosal�a resucit� en
Madrid. Y que lo hizo desatada ante una legi�n enfervorizada que ve�a c�mo sus llagas se iban abriendo y cerrando sobre el escenario con los poderosos falsetes que se intercalaban en Sexo, Violencia y Llantas y Reliquia. El pack inicial de su disco Lux, con id�ntica y precisa transici�n, como apertura tambi�n del directo de una compungida bailarina.Para saber m�sMadrid, donde la congregaci�n a las puertas del
Movistar Arena oscilaba entre looks propios de los asistentes a unas JMJ y de un festival playero ibicenco, es la quinta parada de un
Lux Tour que todav�a tiene otras tres fechas por delante en la ciudad antes de dar el salto con id�nticas cuatro noches a la
Barcelona natal de la cantante tras un breve paso por
Lisboa. Despu�s de Lyon, Par�s, Zurich y la inconclusa Mil�n, la capital es la primera parada que la gira de Rosal�a hace en Espa�a. La cantante ten�a claro que eso era algo que hab�a que explotar. "Estoy muy feliz de estar aqu�. La semana pasada estaba un poco delicadilla, pero ya estoy mucho mejor. Me encanta haber vuelto aqu�, hace m�s de una d�cada que voy viniendo y quiero mucho a esta ciudad", dijo Rosal�a, envuelta en un velo en su primera charla al p�blico. "Tengo muchos recuerdos aqu�, uno de ellos es de una vez que vine a Casa Patas. Ah� sent� el duende como en ning�n otro sitio. Quien me dir�a a m� que una d�cada m�s tarde estar�a llenando esto. Estoy muy agradecida de compartirlo con vosotros".El espect�culo que ha dise�ado Rosal�a, con la ayuda de Dimitris Papaioannou, de Charm La'Donna y del colectivo (LA)HORDE, se compone de cuatro actos, estructura oper�stica con intermezzo como declaraci�n de intenciones. El primero, en un despliegue vocal constante de la catalana, lo conforman �ntegramente cinco temas de Lux, quiz�s los m�s melanc�licos y sacros, que Rosal�a despliega acompa�ada de una orquesta de 20 m�sicos -fundamental en todo el concierto- integrada en mitad de la cruz que enlaza con el escenario y divide al p�blico. Ella se presenta enfundada en un enorme tut� y unas puntas de ballet. Delicada como Porcelana, uno de esos temas de inicio que apenas se pudieron escuchar sus primeras notas de la ovaci�n, y ya confiada en el estribillo de Divinize.Es una poderosa versi�n deBerghain, entre la original y un devastador remix, el que abre un segundo acto donde la cantante se zambulle de lleno en el gozo que caracteriz� Motomami, la gira que la present� como la estrella mundial que ahora aspira a consolidar. Pero esta versi�n nada tiene que ver con la de su anterior gira, donde primaban los ritmos latinos y las bases �giles, porque la orquesta est� integrada en unos temas en los que antes primaba el silabeo veloz. Este sigue estando porque sino no tendr�a sentido ese hit que es Saoko que sirve para recuperar una etapa previa de la cantante de la que tambi�n detonan La fama -aupada por la secci�n de cuerda de la orquesta- y La Combi Versace. "Esta noche es especial porque es la primera noche en la capital. Para todos mis chulapos y mis chulapas".Tampoco es novedad que el flamenco, aunque presente, est� m�s atenuado en esta gira de Rosal�a. Que El Mal Querer y Los �ngeles apenas estuvieran presentes fueron dos de los hechos m�s destacados en los primeros conciertos de esta gira. Sin embargo, en Lux, bajo capas y capas, hay tambi�n espacio para el g�nero que trajo hasta aqu� a la catalana. Y tambi�n lo hubo en su directo cuando, tras De Madrug�, el caj�n y el palmeo dieron entrada a El redentor, la �nica y sorprendente aparici�n de sus dos primeros trabajos.La versi�n del cl�sico Can't Take My Eyes Off Of You de Frankie Valli, acompa�ada de una performance davincesca en la que la cantante se transforma en una Gioconda de cabaret, es la que da paso junto a un loco cameo de Esty Quesada a uno de los momentos culmen del concierto, como tambi�n lo es del disco. El p�blico de
Madrid core� con energ�a cada s�laba de La perla como si en la mente de cada una de esas personas estuviera su ex -y probablemente en muchas lo estaba-. Mientras, Rosal�a se contoneaba mecida por los 12 bailarines que la acompa�an en una puesta en escena dise�ada por Papaioannou, uno de los popes mundiales de la danza, que recuerda por momentos al espect�culo Transverse Orientation con el que el griego pas� por
Madrid.Es ese el momento juguet�n de la artista con unos largos guantes negros de los que se va poco a poco deshaciendo. Es ah� cuando Rosal�a se regodea en ese verso de Es una perla / nadie se f�a/ una de mucho cuidao que parece tener un claro destinatario -ay, Rauw Alejandro- pese a que ella se ha empe�ado en remarcar que son varios los hombres que inspiraron esa canci�n. De ah� sale la cantante con una delicad�sima versi�n de Sauvignon Blanc encaramada a un piano y otra no menos de La Yugular entre la nieve para encarar el acto final.Un intermezzo entre el p�blico con Dios es un stalker, La rumba del perd�n y CUUUUuuuuuute -con un altavoz haciendo de botafumeiro y un tramo de Sweet Dreams- fue el que avecin� el �xtasis final que un�a sus dos �ltimas etapas. La Rosal�a desatada de las deliciosamente pegajosas Bizcochito -coreo incluida- y Despech� ("Nunca voy a olvidar esta noche", dijo al acabar). La Rosal�a empoderada de Novia Robot y Focu' ranni. Y, sobre ambas, la Rosal�a emocional -y emocionada- de Magnolias. Perfecta. Resucitada.