Después de varios retrasos por fallos técnicos, todo parece estar a punto en el Centro Espacial Kennedy en
Florida (EEUU) para que la segunda misión del programa Artemis lleve a cuatro astronautas a sobrevolar la Luna. La primera ventana de lanzamiento (si las condiciones meteorológicas acompañan) se abre el 1 de abril a las 18:24h en su hora local (es decir, a las 00:24 del 2 de abril hora española), una semana después del anuncio del plan multimillonario de la
NASA, dirigido por un español, para crear la primera colonia humana en nuestro satélite. ¿Será esta vez la definitiva para que el ser humano vuelva a la Luna después de más de 50 años? 01. Un viaje que es un examen El objetivo principal de
Artemis II es comprobar que los sistemas de soporte vital de la nave
Orion, esta vez con tripulación humana, y el cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por sus siglas en inglés) funcionan en el entorno hostil del espacio profundo. Una vez allí, no hay lugar para el error. Por eso, casi todo lo que ocurra durante los aproximadamente 10 días que dura la misión estará relacionado con validar el diseño y la funcionalidad de la aeronave. Los astronautas de la
NASA Reid Wiseman,
Victor Glover,
Christina Koch y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen viajarán alrededor de la Luna haciendo un sobrevuelo y volverán a la Tierra. Describirán un ocho en el que pasarán por la cara oculta de la Luna (a entre 6.400 y 10.300 kilómetros más allá de ella). A esta distancia, la Luna ocupará gran parte de la ventana de la cápsula
Orion. Los astronautas la verán como si el satélite fuera una pelota de baloncesto sostenida por su brazo extendido, y podrían ser los primeros seres humanos en ver a simple vista algunas partes de su cara oculta. En esos momentos, pasarán 41 minutos incomunicados. Para cuando eso ocurra, los instantes más delicados habrán pasado, porque tendrán lugar en los dos primeros días. Ahí decidirán, si todo está en orden, salir de la órbita terrestre rumbo a la Luna. Y en ese momento ya no hay vuelta atrás hasta que se llegue al satélite y se use su gravedad para impulsarse de vuelta. También será crítico el reingreso en la atmósfera el día 10, cuando ni el escudo térmico ni los paracaídas pueden fallar. Esta será la primera misión tripulada más allá de la órbita terrestre baja desde 1972 y además podría establecer un nuevo récord: superar el punto más alejado de la Tierra al que se ha llegado (el hito actual está en 400,171 kilómetros de la Tierra, donde se llegó con Apolo 13 en 1970). Aún no es seguro, dependerá de la posición de la Luna el día del lanzamiento. Hablando del programa Apolo, que este programa de la
NASA se llame Artemis no es casualidad: en la mitología griega, es su hermana gemela. La agencia espacial estadounidense establece así una comparación: sí, volvemos a la Luna, pero la misión tiene sus diferencias y sus objetivos clave. El más importante: comprobar que todos los sistemas de la nave funcionan. 02. Un cohete colosal, una nave 50% europea Aunque el logo de la
NASA acapare las imágenes, Artemis es un esfuerzo internacional, público y privado, que incluye a multitud de naciones que colaboran en base a los Acuerdos Artemis. Han participado hasta países pequeños como Ruanda, Liechtenstein y Chipre. Históricamente, la propia
NASA fabricaba todos sus sistemas críticos. En Artemis, han delegado una parte vital de la nave en la Agencia Espacial Europea (ESA) y por primera vez han encargado a una empresa no estadounidense (Airbus) un elemento clave para una misión de vuelo espacial humano. Una novedad chocante: es la primera cápsula más allá de la Luna que incluye un inodoro real (Sistema de Gestión Universal de Residuos, UWMS por sus siglas en inglés) y algo parecido a una “cocina” (un calentador de alimentos y un dispensador de agua caliente) para que los astronautas no tengan que conformarse con alimentos fríos. Algo esencial si se quiere garantizar la comodidad de los astronautas para misiones más largas. La parte del módulo de servicio (ESM), es decir, lo que va debajo de la cápsula donde se ubican los astronautas (made in USA), se ha diseñado y fabricado en Europa. Es lo que permite a la nave volar. Le proporciona propulsión, generación de potencia y electricidad, y control térmico. También suministra a los astronautas agua, aire, electricidad y una temperatura confortable (lleva los depósitos de agua, oxígeno y nitrógeno para suministrarlos a la cápsula). 03. La tripulación, un equipo de primeras veces Duros entrenamientos, estrictos protocolos sanitarios, toda una vida esperando este momento. Los cuatro astronautas de la misión
Artemis II se sumarán a las 24 personas que, desde Neil Armstrong, han viajado a las inmediaciones de nuestro satélite. Hasta ahora, todos hombres estadounidenses. Esta tripulación romperá tres techos. 04. Volver para quedarnos La importancia de
Artemis II debe verse en su conjunto. Es una pieza fundamental del programa Artemis, que surge de una idea clara: volver a la Luna, sí, pero de forma sostenida. Volver para quedarse. Volver para crear una infraestructura permanente y reutilizable. Volver para adquirir conocimientos que nos permitan vivir y trabajar durante largos periodos en otros mundos. O a eso aspiran la
NASA y sus socios (también la ESA), pero no es tan fácil. Por eso, que esta vez el ser humano no pise la Luna y ‘solo’ orbite no significa que no sea de nuevo un gran paso para la humanidad. Significa que se están haciendo pruebas para garantizar que el siguiente salto es posible. La tripulación de
Artemis II será la primera en probar la nave espacial
Orion de la
NASA en el espacio con seres humanos a bordo. Este es un escalón crucial para llegar a la superficie de la Luna, ya que estas pruebas desbloquean logros críticos. Esta misión también probará el Sistema de Comunicaciones Ópticas
Orion Artemis II, una terminal de comunicaciones láser que enviará datos científicos y de la tripulación mediante enlaces láser. Esto podría allanar el camino para futuros sistemas de comunicaciones de este tipo (mucho más potentes que las redes de radio) en la Luna y Marte. Además, las observaciones y experimentos científicos que realice la tripulación de
Artemis II ayudarán a preparar y entrenar a los futuros astronautas para sus misiones. Es algo que no solo se quedará en el espacio: la investigación espacial siempre deja avances científicos y tecnológicos en electrónica, energía, agricultura y salud, que tienen aplicación directa en la Tierra.
Artemis II no será una excepción. 05. ¿Y después? Hasta Marte y más allá
Artemis II es el segundo escalón de un programa ambicioso de la
NASA, clave para ganar a China en la carrera lunar: sentar las bases para que volver a la Luna se convierta en una cita frecuente. Sentar las bases, literalmente: la
NASA acaba de presentar un plan de 20.000 millones para construir una colonia permanente en la Luna en siete años, un proyecto con apellido español: lo dirigirá Carlos García-Galán. Según Jared Isaacman, administrador de la
NASA, las nuevas previsiones son misiones robóticas a la superficie lunar sean casi mensuales a partir de 2027 y aterrizajes tripulados en la Luna cada seis meses a partir de 2029. Estimaciones que no se pueden creer con fe ciega, ya que el programa ha sufrido varios cambios y calendarizaciones (y no está exento de volver a necesitarlos). Bonus track. Preguntas frecuentes ¿Por qué no aterrizan en esta misión de
Artemis II? Porque es una misión para comprobar que el cohete SLS y la nave
Orion (y sus sistemas de soporte vital, comunicación y navegación) funcionan perfectamente en el espacio profundo, con tripulación incluida por primera vez, antes de intentar un descenso (que es más complejo y requiere un módulo de aterrizaje). Una vez esto se valide y se hagan otras pruebas, el aterrizaje está previsto para Artemis IV. ¿Qué es el escudo térmico y por qué es importante? En el trayecto de vuelta a la Tierra,
Orion entra en la atmósfera a 40.000 km/h y el exterior de la nave alcanza cerca de 2.800 ºC. El escudo térmico, fabricado con un material que se quema de forma controlada absorbiendo el calor, es lo único que separa a los astronautas de esas temperaturas. En Artemis I el escudo sufrió cambios y pérdida de material no previstos en su superficie, siendo una de las causas del retraso de
Artemis II. La
NASA identificó el fallo, descartó rediseñar el escudo y optó por modificar la trayectoria de reentrada para reducir el calor al que se expone la nave. ¿En qué se diferencia Artemis de las misiones Apolo? La principal diferencia es que con Apolo el objetivo era llegar (y llegar primero) y con Artemis se quiere crear una base lunar permanente (llegar y quedarse). También es diferente el punto de la Luna que se quiere alcanzar: con Apolo, el ecuador lunar (zonas llanas y seguras); en Artemis, el Polo Sur, donde hay hielo de agua, crítico para extraer recursos y garantizar esa presencia humana sostenible. También hay diferencias en la tecnología y la energía utilizadas. ¿Por qué volvemos a la Luna ahora? Para establecer esa base lunar permanente que nos permita después dar el salto a Marte. La Luna es el campo de pruebas científico y tecnológico, y también la gasolinera espacial, que nos permite aprender y extraer recursos para una futura misión tripulada al planeta rojo. Volver también forma parte de una nueva carrera espacial, en la que EEUU quiere asegurar su liderazgo geopolítico (también en la Luna) frente a China. ¿Cuánto cuesta todo esto? La
NASA ha gastado alrededor de 93.000 millones de dólares (unos 80.700 millones de euros) en total en el programa Artemis entre 2012 y 2025. Solo el cohete SLS, la nave
Orion y los sistemas de tierra suman más de 55.000 millones. Cada lanzamiento del SLS cuesta en torno a 4.000 millones, más que cualquier cohete de la historia.