Los operarios de las obras del tercer carril de la carretera
M-607 entre
Tres Cantos y
Colmenar Viejo trabajan estos días con la vista puesta en que se puedan abrir, en pocas semanas, los dos primeros kilómetros de los siete que se van a habilitar en total . También con la determinación de alcanzar cuanto antes uno de los grandes desafíos que conlleva la actuación que comenzó el año pasado y que se prolongará hasta el próximo: la construcción de un ecoducto o paso de fauna elevado para evitar accidentes de tráfico por atropello de animales silvestres . Levantar este corredor para que los jabalíes, corzos o gamos que abundan en esta zona de la
Comunidad de Madrid salven la calzada fue uno de los requerimientos que la autoridad medioambiental hizo a la Consejería de Transportes durante la tramitación del documento de declaración de impacto del proyecto del tercer carril y como tal se acabó incorporando al proyecto . En algunos países del norte de Europa, este tipo de pasos de fauna son comunes desde hace décadas y
España ya cuenta con cerca de una decena en entornos como el
Parque Natural Saja-Besaya de
Cantabria; en
Doñana (
Andalucía) o en la
Sierra de Urbasa, en
Navarra. El que estrenará la
M-607 en unos meses será el primero de gran envergadura en la
Comunidad de Madrid —tendrá 137 metros de longitud y 56 de anchura— y se localizará en el término municipal de Colmenar (a la altura del punto kilométrico 0,400 en sentido Madrid y del 7,040 en sentido Colmenar), una ubicación que se ha considerado óptima porque un pequeño desmonte en el terreno favorecerá la construcción y también porque en otros puntos del trazado de la
M-607 se considera que hay pasos seguros para que los animales salven las infraestructuras que facilitan el transporte de los humanos. Será una estructura singular que se apoyará sobre cuatro falsos túneles de hormigón armado que, a su vez, descansarán sobre zapatas corridas. El tablero superior del ecoducto no se asfaltará, muy al contrario, sobre él se verterán alrededor de dos metros de tierra vegetal con el fin de crear una capa suficiente para que la vegetación pueda crecer y hacerlo más atractivo para los animales. De hecho, el proyecto constructivo incluye las tareas de 'naturalización' del paso elevado más allá del vertido de tierras: se prevé plantar retamas, escaramujos o romero; así como colocar encinas a cada flanco lateral del ecoducto para ocultar el tráfico de la vista de los animales, una pantalla que se complementará con un vallado de madera de dos metros de altura con el mismo objetivo. Además, en cada extremo del paso de fauna se dispondrán de piedras de gran tamaño, se calcula que de 400 a 800 kilos, para impedir el paso de los vehículos por este punto y, a la vez, para que sirvan de resguardo a los animales. De momento, no se ha facilitado en qué momento empezará a construirse el paso de fauna sobre la
M-607. El hito más inmediato en el desarrollo de la obra es la apertura de los dos primeros kilómetros de tercer carril que se han construido desde finales de abril del año pasado, cuando comenzó esta intervención. Las últimas previsiones del Gobierno madrileño sitúan la puesta en servicio de este tramo nuevo a finales de abril o principios de mayo , mientras que el despliegue de obreros y maquinaria pesada en la zona continuará 12 meses más, hasta la primavera de 2027, cuando se estima que la infraestructura estará completada en su totalidad y podrá ponerse en servicio para aliviar los atascos que se generan cada día laborable en esta carretera, una de las más importantes de la red regional.