Israel y EE.UU. lanzaron su ofensiva contra Irán con la idea de derrocar al régimen de los ayatolás.
UN mes después, no solo no se ha logrado todavía ese objetivo, sino que se ha generado
UN problema que antes no existía: el bloqueo del estrecho de Ormuz, vía que canaliza cerca del 20% del tráfico mundial de crudo y gas.El cierre de esta ruta, sin embargo, no es total. Según los datos de las empresas de seguimiento marítimo, desde que estalló el conflicto, Irán ha dejado salir del golfo Pérsico a alrededor de
UN centenar de buques –cifra que supondría una caída del 95% respecto al tráfico registrado en el mes de febrero–. La mayoría de ellos son petroleros clandestinos, sancionados por las potencias occidentales por comerciar con crudo
Iraní, pero también hay barcos de países como Pakistán,
India,
China y Grecia, cuyos gobiernos están manteniendo conversaciones directas con Teherán para garantizar el paso seguro de sus navíos.El pasado lunes, por ejemplo, dos portacontenedores de la compañía estatal
China Cosco lograron cruzar el estrecho. Llevaban más de
UN mes atascados en el Golfo, y ya habían intentado abandonar la región unos días atrás, pero Irán les denegó la salida. De acuerdo con
UN informe de la plataforma Marine Traffic, los buques se encuentran ahora rumbo a Malasia. El miércoles pasado,
Cosco había comunicado a sus clientes que iba a reanudar las reservas de contenedores de carga para envíos desde Asia a Oriente Medio, señal de que confiaba en una normalización del tráfico.De hecho, durante la semana pasada se registró
UN repunte de la actividad marítima en el estrecho. Hubo
UN día en el que llegaron a pasar hasta once buques. En las tres semanas anteriores, en cambio, rara vez se superaron las dos embarcaciones diarias. Los ataques de Irán sobre el Golfo hicieron que pocos quisieran arriesgarse.Coincidiendo con ese progresivo incremento del tráfico, el pasado martes, el Gobierno
Iraní comunicó a la ONU que los buques “no hostiles” contra el régimen pueden cruzar Ormuz “de manera segura”, siempre que se coordinen previamente con las autoridades del país persa.Esta coordinación parece que ya se realiza de forma sistemática. Según la revista especializada Lloyd’s List, los buques que quieran cruzar el estrecho tienen que dirigirse hacia lo que el régimen de los ayatolás denomina
UN “corredor seguro”: una ruta alternativa a la habitual, que transcurre por las aguas territoriales
Iraníes y que pasa por la isla de Larak. Ahí, la Guardia Revolucionaria se encarga de verificar visualmente los buques –que antes de zarpar han tenido que proporcionar información detallada sobre su propiedad y destino de carga– y de autorizar o denegar su paso.No está claro si siempre hay
UN pago de por medio en este proceso, si bien hace unos días
UN alto funcionario del Parlamento
Iraní, Aleddin Boroujerdi, declaró a medios estatales que Teherán cobra dos millones de dólares a cada buque como “tasa de tránsito”. “En otras palabras, después de 47 años, hay
UN nuevo régimen soberano de facto en Ormuz”, afirmó el político.Lloyd’s List tiene constancia de que al menos dos buques han pagado para cruzar Ormuz, y que la transacción se realizó en yuanes chinos. Con el uso de esta divisa, el régimen de los ayatolás se marca
UN doble tanto: por
UN lado, envía
UN mensaje de desafío a la hegemonía del dólar estadounidense; por otro, puede eludir las sanciones económicas impuestas por Occidente.A este peaje informal las compañías navieras tienen que añadir otro gasto considerable: el del seguro marítimo. Las aseguradoras siguen ofreciendo coberturas a pesar de la guerra, pero las pólizas se han disparado a niveles récord debido al elevado riesgo. El coste de asegurar
UN solo tránsito de
UN buque metanero puede alcanzar decenas de millones de dólares. Así es difícil que salgan las cuentas.Por eso el desbloqueo de Ormuz se ha convertido en una obsesión para Donald Trump, aunque ayer el presidente estadounidense dio señales de que empezaba a desentenderse del asunto. En
UN mensaje en Truth Social, el magnate pidió a los países que se han negado a unirse a su ofensiva militar que actúen con “coraje” y “tomen” el estrecho. “Lo más complicado ya está hecho. Id a por vuestro petróleo”, afirmó. En otras palabras: que los demás arreglen el desaguisado que él mismo ha provocado.Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.