Eusebio ValParís. Corresponsal 02/04/2026 06:00 Actualizado a 02/04/2026 14:37 Podría decirse que nada es más francés que
Saint-Denis, el mayor suburbio de París. Allí se halla la basílica gótica donde reposan los reyes de Francia. Su término municipal alberga también el estadio principal de los Juegos Olímpicos del 2024, el mismo donde disputan habitualmente sus partidos las selecciones de fútbol y de rugby. Y además de eso,
Saint-Denis, con sus 150.000 habitantes, un mosaico multicultural, es un laboratorio político de “la nueva Francia”, un concepto explosivo que ya está envenenando el debate de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.La holgada victoria de
Bally Bagayoko en las municipales (con mayoría absoluta en la primera vuelta, el 15 de marzo) ha sido difícil de digerir para los medios ultraconservadores cercanos a la extrema derecha. El flamante alcalde de
Saint-Denis, de 52 años, no solo pertenece a
La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical), sino que es negro, musulmán y de familia originaria de
Mali.De poco le sirve a Bagayoko su dominio de la lengua de Molière y sus dos títulos universitarios. Tampoco su popularidad de su larga etapa como entrenador del equipo de baloncesto local o su dilatada experiencia como concejal, muchos años bajo la órbita del
Partido Comunista. Al primer edil de
Saint-Denis se le reprochan declaraciones que hizo tras ganar o que fueron manipuladas, y sobre todo su propósito de desarmar progresivamente a la policía municipal de su ciudad, incluidas las pistolas eléctricas no letales. Le han llovido las críticas, las amenazas y los insultos.
Bally Bagayoko, en su despacho del Ayuntamiento de Saint-DenisGEOFFROY VAN DER HASSELT / AFPLos medios de la potente galaxia ultraconservadora, entre ellos la emisora de televisión
CNews o la radio
Europe 1 –ambas propiedad del magnate Vincent Bolloré–, se han cebado en Bagayoko, convertido en un ejemplo de la revolución y la guerra identitaria que amenazan al país.Dos tertulianos de la cadena
CNews aluden a
Saint-Denis y hablan de “tribu” y de “macho dominante”Algunos comentarios llegaron demasiado lejos, al destilar un racismo que causó escándalo y alarma. Un tertuliano de
CNews, el psicólogo
Jean Doridot, al referirse al nuevo alcalde de
Saint-Denis, vio necesario “recordar que los homo sapiens somos mamíferos sociales y de la familia de los grandes simios, y por consiguiente, en cualquier colectivo, en cualquier tribu, nuestros ancestros cazadores-recolectores vivían en tribus y hay un jefe que tiene por misión establecer su autoridad”. El filósofo y ensayista Michel Onfray remachó en el clavo al hablar de “macho dominante” que pidió la obediencia después de ser elegido. “Eso es muy tribal –subrayó Onfray–. Se rinde obediencia al macho dominante”.Bagayoko anunció que se querellaría por los insultos racistas. También el Gobierno, por boca del ministro Interior, Laurent Núñez –de origen español–, se mostró indignado y no descarta acudir a la justicia. Ayer mismo Núñez lo repitió en una entrevista radiofónica y expresó su inquietud por el clima extremadamente crispado en que puede desarrollarse la campaña de las presidenciales del 2027. El ministro insistió en que en Francia “todo el mundo tiene su sitio, sean cuales sean sus orígenes”.La elección de Bagayoko en
Saint-Denis y de otros alcaldes de izquierda radical y de ascendencia inmigrante en otros suburbios de París, como La Courneuve, Aubervilliers o Villepinte, dan la razón a quienes desde hace años denuncian la estrategia de LFI y de su líder, Jean-Luc Mélenchon, de buscar su clientela política en los barrios populares con alta densidad inmigrante y de población musulmana, sin demasiados escrúpulos en cortejar a grupos integristas con mucho poder, como los Hermanos Musulmanes.Esa “nueva Francia” a la que aludió Mélenchon durante la campaña es, en efecto, un tentador caladero de votos. Desaparecida en buena parte la clase obrera tradicional -que vota a menudo a la extrema derecha-, la izquierda radical buscaría el apoyo de los “nuevos franceses” de origen magrebí o subsahariano.El ministro del Interior condena el racismo y se muestra inquieto de cara a las presidencialesEl fenómeno Bagayoko y las reacciones muestran una profunda fractura política y social, una polarización que puede ser electoralmente rentable tanto a la izquierda radical como a la extrema derecha, pero que aboca a Francia a un escenario de confrontación peligroso.Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)