La misión
Artemis II de la
NASA vive uno de sus momentos más delicados y, al mismo tiempo, más esperados: la nave
Orion ha perdido contacto con la Tierra durante alrededor de 40 minutos al pasar por detrás de la Luna. Ese blackout de las comunicaciones, previsto dentro del sobrevuelo lunar, ha servido también para reabrir el debate sobre la cooperación espacial entre potencias.
Pedro Duque, exastronauta y exministro español , lo ha resumido en un mensaje publicado en X (antes Twitter) con una carga política evidente: “
China tiene dos satélites de comunicaciones allí que podrían haberse usado, pero imagino que ni se plantearon pedir ayuda”. La tripulación de
Artemis II , la primera que rodea la Luna en más de medio siglo, afronta durante el sexto día de misión una fase clave: el paso por la cara oculta del satélite . Es justo ahí cuando
Orion deja de poder comunicarse con la Tierra. No se trata de un fallo técnico ni de una anomalía. Es una situación prevista por la propia
NASA . La agencia espacial estadounidense ya había explicado en la documentación de la misión que, cuando la nave vuele por detrás de la Luna, los astronautas perderán las comunicaciones con la Tierra durante entre 30 y 50 minutos, dependiendo del momento exacto del lanzamiento. Es, en otras palabras, un ‘apagón’ natural : la Luna se interpone entre la nave y nuestro planeta y bloquea la línea directa de comunicación. El mensaje de
Pedro Duque no pone tanto el acento en el motivo técnico del corte como en otra cuestión: la falta de colaboración entre Estados Unidos y
China en plena nueva carrera lunar . Los satélites de
China China sí ha desplegado infraestructura de comunicaciones en torno a la Luna. En marzo de 2024, el país situó en órbita lunar el satélite de retransmisión
Queqiao-2 . Junto a él viajaron también Tiandu-1 y Tiandu-2, dos pequeños satélites experimentales de comunicación y navegación pensados para probar tecnologías de cara a una futura constelación cislunar. ¿Habrían servido realmente esos satélites para que la misión
Artemis II de la
NASA no tuviera un bloqueo de las comunicaciones? Los satélites chinos fueron concebidos para dar soporte a las misiones lunares del programa
Chang’e , especialmente a operaciones en la cara oculta y en la región del polo sur lunar. Es decir, forman parte de la arquitectura propia de exploración de
China. Sin embargo, que existan satélites de retransmisión en la zona no significa automáticamente que la
NASA pudiera apoyarse en ellos de forma inmediata. Habría que tener en cuenta compatibilidades técnicas, protocolos de enlace, planificación previa de la misión, coordinación entre agencias y, por supuesto, voluntad política. ¿Por qué la
NASA no tiene satélites propios ? Cuando
Orion pasa por detrás de la Luna, la comunicación se corta por una razón muy simple: nuestro satélite se convierte en una barrera física entre la nave y la Tierra. Las señales de radio no pueden atravesarlo y ni siquiera la potente red de antenas de la
NASA —la Deep Space Network , con estaciones en España, Estados Unidos y Australia— puede evitar ese silencio. La cuestión no es tanto tecnológica como estratégica. Hasta ahora, la
NASA no ha necesitado una infraestructura permanente en órbita lunar porque sus misiones eran puntuales. Pero eso está cambiando. Con el programa Artemis, el objetivo ya no es solo viajar hasta la Luna, sino establecer una presencia continuada. Y para eso hará falta algo más que cohetes: una red de comunicaciones estable alrededor del satélite . En paralelo,
Artemis II también sirve como banco de pruebas para nuevas tecnologías.
Orion incorpora el sistema O2O , un terminal láser que permite transmitir datos a mucha mayor velocidad, incluso vídeo en alta definición desde el entorno lunar. Es un salto importante en capacidad y calidad de las comunicaciones. Sin embargo, tiene el mismo límite que los sistemas tradicionales: depende de una línea directa con la Tierra . Cuando la Luna se interpone, la señal desaparece. Por eso, el futuro de las comunicaciones lunares no pasa solo por mejorar la velocidad, sino por desplegar satélites que actúen como intermediarios y eviten estos apagones.