Londres 09/04/2026 13:09 Actualizado a 09/04/2026 17:41 Trump ridiculiza los buques de la
Royal Navy como de juguete, Putin provoca al Gobierno británico escoltando con una fragata los barcos rusos que navegan por el Canal de la Mancha eludiendo las sanciones al país, el navío enviado a
Chipre para proteger la base de Akrotiri de los ataques iraníes y de
Hezbollah tardó tres semanas en llegar a destino y ya ha tenido que regresar a puerto por problemas mecánicos... El aparato de defensa del
Reino Unido, entre tanto desastre, necesitaba como agua de mayo una buena noticia.La buena noticia es que, tras una operación conjunta con
Noruega que ha durado varias semanas, aviones de patrulla marítima, helicópteros y barcos de ambas naciones han conseguido expulsar de aguas del
Atlántico Norte a tres submarinos rusos que merodeaban alrededor de cables de fibra óptica y otras infraestructuras clave para las comunicaciones internacionales y el suministro de energía, presumiblemente no con buenas intenciones.Un sabotaje ruso afectaría a Internet, los pagos y transacciones financieras, la banca y las comunicaciones“No dudaremos en exponer las actividades desestabilizadoras rusas y en actuar para neutralizarlas”, dijo el primer ministro
Keir Starmer a su llegada a Abu Dabi para hablar con los aliados del Golfo sobre el plan de paz que ponga fin a la guerra entre los
Estados Unidos e
Irán y permita la reapertura del estrecho de Ormuz. “Lo que le decimos a Putin —afirmó por su parte el ministro de Defensa
John Healey en una conferencia de prensa— es que vemos con toda claridad lo que está haciendo y sus acciones contra infraestructuras, de llevarse a cabo, tendrían graves consecuencias”.Submarinos rusos han sido observados en aguas próximas a
Noruega, a Islandia e incluso a Irlanda cerca de los cables de fibra óptica que transmiten datos entre Europa y América y son cruciales para el funcionamiento de Internet y el comercio internacional, transacciones bancarias y financieras y comunicaciones estratégicas. Un sabotaje de esas instalaciones dejaría ciego a Occidente.La operación rusa, según Healey, consistía en que uno de sus submarinos distrajera la atención mientras los otros actuaban contra los cables de fibra óptica, pero las patrullas británicas y noruegas consiguieron localizarlos con boyas que detectan el sonido que emiten, y les expulsaron de una zona del
Atlántico Norte que no ha sido especificada, pero que no son aguas territoriales del
Reino Unido, sino parte de la zona económica de exclusión que se extiende hasta doscientas millas náuticas. En la misión conjunta participaron quinientos miembros de las Fuerzas Armadas británicas.Vladímir Putin desafía constantemente a Starmer haciendo circular por el Canal de la Mancha, en ambas direcciones, petroleros y otros buques fantasma que rompen las sanciones económicas impuestas a su régimen en respuesta a la guerra de Ucrania. La
Royal Navy está autorizada a interceptarlos y abordarlos, pero el Gobierno prefiere hacer la vista gorda para evitar una escalada de las tensiones políticas y diplomáticas con Moscú.Londres ha prometido a Trump un aumento de su gasto de defensa hasta el cinco por ciento del PIB, pero no acaba de publicar un proyecto al respecto porque no encuentra el dinero para financiarlo. Y menos ahora, con el impacto de la guerra de
Irán.Abogado y periodista. Corresponsal de 'La Vanguardia' en Washington entre 1977 y 1994, y en Londres desde 1994.