Más de 300 personas han llenado este jueves el auditorio de la
Universidad Pompeu Fabra en
Barcelona en la conferencia sobre el futuro de la unidad de la izquierda en
España convocada por el portavoz de
Esquerra Republicana en el Congreso,
Gabriel Rufián, junto a la eurodiputada y exministra
Irene Montero. El encuentro, el segundo impulsado por el dirigente republicano, ha contado con la moderación del exdiputado de los Comunes
Xavier Domènech y ha completado el aforo tanto de la sala principal como de una anexa pocos días después de anunciarse su ubicación definitiva. Después de más de una hora y media de conferencia, el balance de los asistentes ha sido de alta expectativa pero baja confianza. Daniela Puljic, estudiante de Ciencias Políticas, ha participado junto con su grupo de amigos. “Me gustaría creer en la unidad de la izquierda pero lo veo difícil”, ha afirmado. El encuentro no solo ha despertado expectación entre los alumnos de la Pompeu Fabra. Catalina Ruiz, trabajadora de un comercio, ha viajado desde de
Valencia. Su hija estudia en
Barcelona, y ha aprovechado la oportunidad para ver la conferencia. “Es una opción real y necesaria”. Aún así tiene dudas sobre la efectividad de la coalición. “Si se da, tiene que ser una opción donde todas las izquierdas se vean representadas en un proyecto común”, ha señalado. Griselda Piñero expone las mismas dudas: “La desgracia de las izquierdas es que son muchas ideas”. Aunque tiene claro que “la solución para evitar la subida del fascismo es un frente único”. También le preocupa la duración de esta unión haciendo alusión al frente de izquierdas en Francia “da la impresión de que la izquierda no aguantan el tirón”, ha afirmado Piñero. Magdalena Mateo se suma a este argumento defendiendo que “una cosa es que se haga la coalición, y otra cosa es que tenga el efecto esperado”. Una parte del público ha acudido por simple curiosidad. Guillem Baqué, estudiante de Economía en la Pompeu y Naim Al-lal, profesor de educación secundaria, no se reconocen militantes de ningún partido, pero les preocupa el auge de partidos como
Vox y
Alianza Catalana y sus consecuencias para la juventud. “Ya están enganchados al discurso de extrema derecha y necesitan alternativas. Hablan de Franco con naturalidad”, ha comentado Al-lal. Baqué valora la celebración del encuentro, aunque se muestra pesimista sobre el rumbo de la política. “La izquierda tiene que moverse y probar cosas, y ambos son buenos comunicadores en redes sociales”. Sin embargo, echa en falta un mayor aterrizaje práctico: “Tienen un vocabulario que engancha a la gente, pero les faltan más propuestas concretas. Al final, creo que en la política institucional no resultará en nada, pero iniciativas como estas están muy bien.” El acto también ha movido parte de la base militante de ambos los partidos. Una hora y media antes del inicio, Carmen Murcia y María Jesús Sánchez, dos mujeres jubiladas, aguardaban en la fila con la esperanza de conseguir una entrada. “Nos encanta Rufián, es muy buen comunicador y la izquierda necesita espabilar”, ha afirmado Murcia. Ambas, simpatizantes y votantes de Podemos, siguen desde hace años a sus líderes tanto en mítines como en redes sociales. En la salida, la ilusión gobernaba los ánimos de los sectores más militantes aunque no convencía a todos. “Yo creo que es un acto performativo”, ha concluido Al-lal.