CIENCIANASAVelocidad hipers�nica, temperatura de una estrella y fuerzas capaces de aplastar a los astronautas contra su asiento hasta caer al oc�ano con once paraca�das que cubrir�an un campo de f�tbolAbrazo de los astronautas de
Artemis 2 durante su regreso a la Tierra.APActualizado Viernes, 10 abril 2026 - 09:02Tras haber viajado 700.000 kil�metros por el espacio profundo, de haber sobrevolado regiones de la cara oculta de la Luna jam�s vistas por el ojo humano, y de haber llegado m�s lejos que cualquier otro terr�cola en la historia,
Reid Wiseman,
Victor Glover,
Christina Koch y
Jeremy Hansen, se preparan para vivir la fase m�s peligrosa y arriesgada de toda la misi�n
Artemis 2: regresar a la Tierra.El momento cr�tico dura apenas 14 minutos. En ellos se concentra la colecci�n de los riesgos m�s extremos de la exploraci�n espacial: velocidades hipers�nicas, temperaturas comparables a las de una estrella y fuerzas f�sicas capaces de aplastar a un astronauta contra su asiento.Todo eso suceder� entre las 1.53 y las 2.07 de la madrugada del viernes al s�bado en Espa�a. El tiempo que pasar� desde que la nave
Orion entre en la atm�sfera hasta que americe en el Pac�fico.Tras completar su trayectoria alrededor de la Luna, la
Orion no enciende unos motores para regresar. Simplemente, empieza a caer. Tras abandonar la influencia gravitatoria de la Luna, la c�psula entr� en una largu�sima ca�da hacia nuestro planeta, con la cola apuntando al sol, y guiados por la br�jula de la gravedad y la mec�nica orbital.Para saber m�sMedia hora antes del amerizaje, los astronautas deben estar dentro de sus trajes presurizados y sentados en sus asientos. La cabina se ha reconfigurado para el descenso, se han guardado los equipos, se han asegurado los paneles y los sistemas han quedado preparados para soportar la desaceleraci�n. En ese momento se ejecuta un �ltimo peque�o encendido de correcci�n de trayectoria, que ajustar� el punto exacto donde la c�psula entrar� en la atm�sfera para que caiga en el punto deseado del oc�ano.A falta de 20 minutos, el m�dulo de servicio europeo (ESM), que ha proporcionado energ�a, agua y propulsi�n durante todo el viaje a la Luna, se separa de la c�psula, se perder� en la atm�sfera y se destruir�.La fase cr�tica de 14 minutos arranca a 120 kil�metros de altura (los aviones comerciales no superan los 12). Durante el descenso, la nave acelera progresivamente hasta alcanzar 40.000 kil�metros por hora cuando alcanza la atm�sfera terrestre (los que regresan de la Estaci�n Espacial Internacional se quedan en los 28.000 km/h). A esa velocidad, un vuelo Madrid-Nueva York durar�a diez minutos. A esa velocidad, la nave no atraviesa el aire, sino que lo comprime violentamente, creando delante de la c�psula una onda de choque que podr�a elevar la temperatura hasta los 2.760 grados cent�grados. El resultado es un plasma incandescente que envuelve completamente la nave. Los astronautas que lo vivieron relatan c�mo el cielo negro del espacio desaparece y las ventanillas se llenan de fuego l�quido. Un fen�meno que Charlie Duke, del Apolo 16, defini� como "entrar en una bola de fuego". Frank Borman, del Apolo 8, cont� haber visto "lenguas de fuego naranja", Michael Collins, del Apolo 11, las vio rojas. Y Gene Cernan, del Apolo 17, rojas, naranjas y p�rpura.Toda la supervivencia de la tripulaci�n depende ahora de un �nico sistema: el escudo t�rmico. Una nave que cae del espacio tiene que convertirse en un veh�culo capaz de sobrevivir al fuego. El escudo de
Orion est� hecho de Avcoat, un material ablativo dise�ado para quemarse lentamente durante la reentrada. Al carbonizarse y desprenderse capa a capa, se lleva consigo el calor extremo, evitando que el interior de la c�psula se derrita.Amerizaje de la
Orion sin tripulaci�n tras la misi�n Artemis I.NASAEsta parte del sistema ha sido objeto de atenci�n especial desde la misi�n Artemis I. En aquel vuelo no tripulado, los ingenieros descubrieron que gases generados durante la ablaci�n no pudieron escapar correctamente del material, lo que provoc� una acumulaci�n de la presi�n y la aparici�n de grietas en la nave.Aunque tras el incidente la
NASA concluy� que el sistema segu�a siendo seguro, decidi� modificar el perfil de entrada de Artemis II, eliminando la maniobra de rebote atmosf�rico prevista inicialmente. Que consiste en que la nave no entra en la atm�sfera de una sola vez, sino que rebota en las capas superiores antes de volver a entrar, como una piedra que, al lanzarla, salta sobre la superficie del agua. Al final la
NASA ha optado por una reentrada directa y as� tratar de reducir el tiempo de calor extremo. La seguridad del escudo t�rmico es literalmente la diferencia entre regresar a casa o perder la nave y los astronautas.Pero no acaban aqu� los problemas. Mientras el escudo se consume lentamente, los astronautas sentir�n otra presi�n: la desaceleraci�n brutal. Durante la fase m�s intensa de la reentrada, las fuerzas pueden superar varias veces la gravedad terrestre, empujando a la tripulaci�n contra sus asientos mientras la c�psula frena violentamente. Jim Lovell, del Apolo 8 y 13, y padre de la ic�nica frase, "Houston, tenemos un problema", describi� las fuerzas G como "si una mano gigante te empujara contra el asiento". Un astronauta de 80 kg puede sentir durante unos segundos un peso equivalente a m�s de 500 kilos presionando su cuerpo contra el asiento.Al mismo tiempo ocurre algo inevitable, el silencio total. El plasma que rodea la nave bloquea las comunicaciones con la Tierra durante varios minutos. Desde el control de misi�n en Houston, la c�psula incluso desaparece de los radares, quedando incomunicada justo cuando atraviesa su momento m�s cr�tico. Si algo falla, nadie en la Tierra puede ayudarles. Pero si todo sale seg�n lo previsto, en los �ltimos cuatro minutos se recuperar�n las comunicaciones.El salto a trav�s de la atm�sfera terrestre reducir� la velocidad de la nave espacial a 500 km/h y, cuando se encuentre a unos 7,5 kil�metros de altura, comenzar� el espect�culo de hasta once paraca�das. Primero se abrir�n tres solo para arrastrar y retirar la cubierta del compartimento de los dos paraca�das de frenado. Su funci�n no es detener la c�psula, sino estabilizarla y reducir su velocidad hasta los 210 kil�metros por hora. Cuando queden tan s�lo dos minutos, y a unos tres kil�metros de altura, se desplegar�n otros tres paraca�das piloto, peque�os pero muy resistentes, y cuya �nica misi�n es extraer los tres paraca�das principales, de color blanco y naranja para facilitar su visibilidad, y de unos 35 metros de di�metro cada uno, y que untos podr�an cubrir un campo de f�tbol.En cuesti�n de minutos, la c�psula pasa de miles de kil�metros por hora a tan s�lo 27, antes de amerizar en el Pac�fico a la velocidad de un paseo en coche por un barrio residencial. Para evitar que, en caso de mal tiempo, el oleaje o vientos fuertes puedan volcar la c�psula, �sta dispone de un sistema de enderezamiento, conocido como CMUS, que consta de cinco bolsas de helio de color naranja brillante situadas en la parte superior, y que est� programado para desplegarse aunque el aterrizaje se produzca en condiciones clim�ticas tranquilas. La c�psula debe permanecer en posici�n vertical para que funcionen los sistemas de comunicaci�n, lo que supone una espera m�s c�moda para los astronautas antes del rescate por parte del buque de asalto anfibio USS John P. Murtha de la Armada estadounidense.Unos buzos asegurar�n la c�psula, instalar�n flotadores de estabilidad y abrir�n la escotilla. Solo entonces, cuando los astronautas salgan a cubierta del buque de rescate, puede decirse que la misi�n
Artemis 2 ha terminado.