La VanguardiaBarcelona 10/04/2026 12:51 Actualizado a 10/04/2026 13:24 Con su gran final acercándose rápidamente, los astronautas de
Artemis II se dirigen al Pacífico este viernes para amerizar y concluir el primer viaje de la humanidad a la Luna en más de medio siglo. La tensión en el Centro de Control de Misión aumenta a medida que los kilómetros se desvanecen entre los cuatro astronautas que regresaban y la Tierra. Todas las miradas estaban puestas en el escudo térmico de la cápsula, que debe soportar miles de grados durante la reentrada.La reentrada de
Orion se producirá a unos 40.000 kilómetros por hora, generando temperaturas cercanas a los 2.760 grados centígrados al viajar a 30 veces la velocidad del sonido. En ese entorno extremo, el escudo térmico es el único elemento que protege a la tripulación.Escudo térmico de la cápsula de la Artemis IILVEl momento más crítico comenzará a unos 120 kilómetros de altitud, la llamada “interfaz de entrada”. A partir de ahí, todo ocurre con enorme rapidez: apenas 13 minutos separan ese punto del amerizaje final. “Es una secuencia muy rápida”, ha explicado
Rick Henfling, director de vuelo de reentrada, en una conferencia de la
NASA. “Y durante unos seis minutos estaremos sin comunicaciones con la tripulación”.Ese apagón —provocado por el plasma que envolverá la nave— comenzará apenas 24 segundos después de la entrada en la atmósfera. Durante ese tiempo, la cápsula descenderá a gran velocidad envuelta en fuego sin contacto con tierra, uno de los momentos de mayor tensión de toda la misión.La herencia de
Artemis 1 y el debate sobre el escudoDurante
Artemis 1, lanzada en 2022, los ingenieros detectaron un comportamiento inesperado en el escudo térmico. Algunos fragmentos del material ablativo se desprendieron durante la reentrada. Aunque la cápsula regresó sin daños estructurales, el fenómeno generó preocupación en parte de la comunidad aeroespacial.Las dudas se intensificaron cuando un grupo de ingenieros veteranos y expertos del sector —incluidos exempleados vinculados a programas tripulados— envió una carta al actual administrador de la
NASA,
Jared Isaacman. En ella advertían de posibles riesgos si se repetían condiciones similares en una misión con tripulación.El documento pedía una revisión más profunda del comportamiento del escudo térmico antes de autorizar Artemis 2 y cuestionaba si el material podría responder de forma distinta bajo perfiles de reentrada exigentes.Por qué la
NASA mantiene el diseño del escudoPese a estas advertencias, la
NASA decidió no rediseñar el escudo térmico. La agencia sostiene, basándose en análisis internos y revisiones independientes, que el sistema mantiene márgenes de seguridad adecuados. Modificar el escudo habría supuesto retrasos de años en el programa. En su lugar, los ingenieros han optado por ajustar con precisión el perfil de reentrada.Este ajuste afecta principalmente al ángulo de entrada en la atmósfera, un parámetro crítico. Si es demasiado pronunciado, aumenta el pico térmico y las cargas estructurales; si es demasiado suave, la nave podría rebotar en la atmósfera.Para Artemis 2, la
NASA ha afinado ese ángulo para que la cápsula siga una trayectoria más controlada, distribuyendo el calor de forma más uniforme a lo largo del escudo. Además, la nave realizará pequeñas correcciones finales antes de la entrada —como la fase denominada “el módulo de la tripulación se eleva y quema”— para optimizar la trayectoria en los últimos minutos. “Es nuestra última oportunidad para ajustar el ángulo de vuelo antes de la reentrada”, ha explicado
Rick Henfling.