Diplomacia & Geopol�ticaActualizado Domingo, 12 abril 2026 - 00:05Desde nuestra �ptica europea y con la angustia anquilosada por el futuro de la UE, hemos puesto el foco en c�mo Viktor Orban ha centrado su campa�a en atacar a Bruselas. Sin embargo, su artiller�a dial�ctica iba tambi�n en otra direcci�n: Ucrania. Orban ha hecho de la hostilidad a Kiev una pieza clave de su batalla electoral y del presidente Volodimir Zelenski la 'bestia negra' a batir (con permiso del millonario y fil�ntropo George Soros).Kiev es otra de las capitales que mira con preocupaci�n hacia Budapest. Las razones son de sobra conocidas. Si Orban retiene el poder tras las elecciones de este domingo, se mantendr�a a su vez el veto al pr�stamo comunitario de 90.000 millones de euros para Ucrania. Y no conllevar�a solo falta de armamento, sino que se repetir�an situaciones l�mite como la de este �ltimo invierno, cuando Mosc� utiliz� el fr�o como arma contra los civiles.Los ciudadanos ucranianos han padecido unos meses infernales de bajas temperaturas con apenas calefacci�n, electricidad e incluso agua. As� que Zelenski necesita una Hungr�a europe�sta para solventar una aut�ntica crisis energ�tica. De hecho, de los 90.000 millones vetados, se preve�a destinar 5.000 millones a restaurar y proteger las redes de suministro.Hungr�a roza los diez millones de habitantes y su PIB apenas supera el 1% del de la Uni�n Europea. Pero Hungr�a cuenta. Y mucho. Su actual Gobierno es percibido como una espina clavada en el costado de Europa. La situaci�n relatada con Ucrania es un claro ejemplo. Todo est� estrechamente ligado: el futuro de los h�ngaros, el de los ucranianos y el del continente europeo en su conjunto.Aunque la oposici�n h�ngara unificada en torno al candidato Peter Magyar ha mantenido en las �ltimas semanas una ventaja de diez puntos sobre el partido gobernante Fidesz, el engranaje electoral est� perfectamente engrasado para una victoria de Viktor Orban. Ahora bien, si se observa la situaci�n interna del pa�s, los tipos de inter�s son altos y la econom�a creci� solo un 0,4 % (y eso que se beneficia de la energ�a barata rusa). El n�mero de emigrantes h�ngaros ha ido aumentando y la espantada la han protagonizado los trabajadores de entre 20 y 34 a�os.Los j�venes constituyen el principal desaf�o de Orban (62 a�os), ya que pueden penalizarlo en las urnas por la coyuntura que atraviesan: o bien se marchan del pa�s o bien conviven con un profundo malestar debido a la falta de vivienda asequible y a una escasez de excelencia educativa. Por ello, Viktor Orban -contra las cuerdas, seg�n las encuestas- ha eliminado el impuesto sobre la renta para los menores de 25 a�os, as� como ha impulsado un programa de ayuda a los compradores de primera vivienda.El ant�doto para este enfado juvenil hab�a sido hasta ahora el populismo, elevado a un ultranacionalismo en el caso del Gobierno h�ngaro. Los aires nuevos e irreverentes del trumpismo hab�an calado con �xito en territorio h�ngaro. Pero en poco tiempo mucho ha cambiado. No es un buen momento para MAGA, un movimiento vinculado autom�ticamente en Europa a Donald Trump, aqu�l que est� encareciendo a�n m�s el nivel de vida y elevando los precios por la guerra de Ir�n.As�, quiz�, la visita de este martes y mi�rcoles a Budapest del vicepresidente estadounidense no ha resultado tan rentable para el primer ministro h�ngaro, ya que la presencia de JD Vance se ha podido vincular m�s a los actuales apuros econ�micos que a las ideas de fronteras duras, nacionalismo puro y poder sin l�mites que tan bien hab�an funcionado hasta ahora en el pa�s centroeuropeo.El resultado de las elecciones de hoy demostrar� si Viktor Orban ha mutado a ojos de los h�ngaros de un aut�ntico l�der a un viejo gru��n. A su vez, arrojar� otra lectura m�s global de la que tomar� nota el resto del planeta. Ante un fracaso en las urnas del actual primer ministro h�ngaro, la moraleja de ese veredicto en las urnas ser�a triple: el ultranacionalismo se puede derrotar a d�a de hoy con consignas moderadas, el populismo corre el riesgo de perder su atractivo y la uni�n hace la fuerza (la oposici�n h�ngara ha cerrado filas en torno a Peter Magyar).Y no s�lo eso. Estar�amos ante una grieta profunda en el pilar MAGA sobre el que se ha sostenido el nacional-populismo europeo. Si contar con el respaldo de la Administraci�n Trump implica perder votos en vez de ganarlos, �qu� l�deres o partidos de la UE van a querer seguir cobij�ndose bajo la sombra 'trumpista'?Una vez m�s, todo est� interconectado: el destino de Viktor Orban, el del Viejo Continente y el papel de la actual Administraci�n estadounidense en Europa. Un descalabro electoral del premier h�ngaro podr�a empujar a los socios europeos de la Casa Blanca a replantearse su relaci�n y a hacer derivar el "America First" (Am�rica Primero) en un "America Alone" (Am�rica Sola), poniendo un buen oc�ano de por medio.