La dirección del PSC tiene previsto apartar a los dos concejales que el partido mantenía en el ayuntamiento de Ripoll, Enric Pérez y Anna Belén Avilés, que el viernes pusieron su cargo a disposición de la formación de Salvador Illa tras admitir el “error” de haber facilitado con su abstención los presupuestos del Ayuntamiento que dirige la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols.Fuentes de la cúpula del PSC remarcaban ayer que los dos concejales no podían seguir pese a mostrarse arrepentidos por su forma de actuar, si bien advertían que la resolución de esta crisis no sería fácil y “requiere de un proceso” que se inició ayer con una larga reunión en Girona. En ella se citaron miembros de la organización del PSC, de la dirección de la federación gerundense y los dos ediles, pero tras muchas horas de discusión no se emitió una resolución del caso, que probablemente llegará hoy. Entre los problemas que afronta el partido en este asunto figura la elección de unos sustitutos de garantías, una tarea que en el PSC admiten que será complicada.La dirección socialista, la de la federación comarcal y los ediles se reunieron ayer en Girona durante varias horasLa decisión de apartar a los dos ediles se produce tras las expresiones de firmeza emitidas en las últimas horas por los líderes del PSC frente a cualquier tipo de pacto con el partido de Orriols. El primer secretario y presidente de la Generalitat, Salvador Illa, dijo el sábado que su partido “nunca hará acuerdos con quien hace apología de la intolerancia”, y su número dos y portavoz de la formación, Lluïsa Moret, volvió a subrayar ayer la línea roja que supone cualquier entente con “planteamientos de la ultraderecha que potencian la división y el odio”.La abstención de los concejales socialistas ripolleses sorprendió en Pallars, pero también en la federación de Girona, que no tenía conocimiento previo de que los concejales planeaban abstenerse en la votación de los presupuestos del pleno del jueves, junto al grupo local de ERC. Sin embargo, los republicanos, una vez anunciado el sentido del voto de los socialistas, recularon y finalmente votaron en contra de las cuentas.En el PSC lamentan que sus ediles, pese a que no actuaron de mala fe y lo hicieron pensando en clave local –para evitar “un nuevo circo político y mediático en Ripoll” como el que sucedió hace un año– no tuvieran en cuenta el marco político actual, donde los socialistas se erigen en dique de contención frente a los discursos extremistas, en los que incluyen a Orriols. Ese cordón sanitario no se tuvo “suficientemente en cuenta”, según reconocieron los dos concejales en su comunicado del pasado viernes.El circo mediático que mencionan los ediles se refiere a la situación creada cuando ante la imposibilidad de aprobar las cuentas del año pasado Orriols se sometió a una cuestión de confianza que a su vez obligó a la oposición a plantear una moción de censura, y que la alcaldesa acabó ganando por el desacuerdo de los partidos de la oposición para desbancarla de la alcaldía. Junts se descolgó de la moción de censura y del pacto contra la ultraderecha que planteaban los socialistas y ERC en la ciudad alegando que ese movimiento solo favorecería a Orriols, envolviéndola en un halo de victimismo que sería contraproducente.Redactor de la sección de Política. En La Vanguardia desde 2009. Licenciado en Filosofía por la UB y en Periodismo por la URL