Dánae Rivadeneyra Lima. Servicio especial 15/04/2026 06:00 Actualizado a 15/04/2026 17:17 Más de 24 horas han pasado ya desde las elecciones presidenciales en Perú y aún no es posible definir con seguridad quiénes serán los dos candidatos que se disputarán la segunda vuelta. Al 75% de las actas escrutadas, la hija del exdictador Alberto Fujimori asegura su pase a segunda vuelta con e 16,9% de votos. Le siguen muy de cerca tres candidatos en un empate técnico: el ultraderechista Rafael López Aliaga de Renovación Popular, el centrista Jorge Nieto del Partido del Buen Gobierno y el heredero del expresidente Pedro Castillo, Roberto Sánchez de Juntos por el Perú. La aparición de este último revela un núcleo duro que, más allá de la simpatía por el candidato, evidencia el rechazo de ciertas regiones del Perú a las políticas dictadas por Lima donde vive un tercio del electorado nacional.Debido a la fragmentación del voto, la diferencia entre estos tres candidatos es mínima. Si a esto se le suma el número récord de 35 candidatos que compitieron por el sillón presidencial, se entiende que más de 24 horas después de las elecciones, la ONPE, la Oficina Nacional de Procesos Electorales, no haya terminado de procesar todos los votos. Este conteo, sin embargo, es seguido de cerca por todos los peruanos, más aún cuando los resultados de la encuestadora IPSOS adelantaron que la segunda vuelta podría definirse entre Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, lo que haría prever un escenario de polarización en la campaña de cara al próximo 7 de junio. Por lo pronto, en el conteo oficial de la ONPE, Sánchez se encuentra en el cuarto lugar, a la espera de las actas del interior del país que son las que tardan siempre más en llegar debido a la distancia geográfica.Nada está escrito todavía: el contrincante de Fujimori podría ser un centrista, un hombre de izquierdas o un ultraderechistaEstas últimas elecciones han estado marcadas por incidentes técnicos y demoras que dejaron sin voto a más de 60.000 personas el último domingo. El hecho fue subsanado el lunes 13 de abril, pero ha terminado con una denuncia penal contra el jefe de la ONPE, Piero Corvetto, por presunto atentado contra el derecho de sufragio, demora de actos funcionales y obstaculización del acto electoral. La demora en el traslado de material despertó el fantasma favorito de los allegados de Rafael López Aliaga, quienes no tardaron en gritar fraude, sobre todo porque el núcleo duro de sus votantes se encuentra en Lima. Los observadores de la Unión Europea presentes en la supervisión de los comicios, así como la Asociación Civil Transparencia, ya descartaron cualquier posibilidad de fraude e hicieron un llamado a la calma luego de que un canal de televisión alertó sobre esta posibilidad.Desde la destitución del presidente Pedro Castillo por el Congreso en 2022, el Perú ha vivido un período donde el Congreso de mayoría opositora y liderada por Fuerza Popular, el partido de Keiko Fujimori, ha gobernado y decidido el futuro del país. Después de Castillo le han sucedido en el cargo Dina Boluarte, José Jerí y el actual presidente, José María Balcázar. En estas elecciones, además, el Perú votó el regreso a la bicameralidad con 130 diputados y 60 senadores, estos últimos concentran un poder mayor pues contralarán la aprobación de leyes, podrán funcionar incluso en ausencia de un presidente y no podrán ser disueltos. En este escenario, el Senado se convierte en un contrapeso poderoso contra el Ejecutivo, capaz incluso de bloquearlo. Hasta el momento, los resultados de la ONPE adelantan que la mayoría en el Senado la tendrá el partido de Rafael López Aliaga.Todavía todo puede pasarDe acuerdo con el porcentaje actual de actas procesadas, la segunda vuelta se disputaría entre los principales representantes de la derecha, la conservadora Fujimori y el ultraconservador López Aliaga. Se trataría del cuarto intento de Fujimori por sentarse en el sillón presidencial, esta vez ha tratado de reivindicar el legado de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, con el lema “vuelve el orden”. Fujimori fue indultado en 2017 y liberado en 2023 por razones humanitarias. Él había cumplido parte de su condena de 25 años por delitos de lesa humanidad, autoría mediata de asesinatos, lesiones graves y secuestro agravado.De pasar a segunda vuelta, Keiko Fujimori deberá enfrentarse al Sur del Perú, regiones más golpeadas por las políticas de su padre y que históricamente han votado por opciones de izquierda.En cuanto a López Aliaga, quien se hace llamar Porky, se trataría de su segunda elección presidencial después de haber renunciado a su cargo como alcalde de Lima. Se opone a la despenalización y legalización del aborto incluso en casos de violación. Miembro del Opus Dei desde los 19 años, se opone también a la eutanasia, al matrimonio igualitario y a la adopción homoparental, aunque ha prometido que de ser presidente retirará al Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para aplicar la pena de muerte. Se ha definido a sí mismo como el Bolsonaro peruano.Por lo pronto, las centésimas se siguen moviendo en el conteo de la ONPE añadiéndole y restándole puntos a los tres candidatos que le siguen en la lista a Keiko Fujimori, analistas piden no perder de vista al izquierdista Roberto Sánchez.