“Después del 7 de octubre del 2023, Netanyahu tenía cero opciones de reválida. Ahora, debemos reconocerle los éxitos operativos de la guerra contra Irán”, consideró en una tertulia
Yossi Yehoshua, analista militar de
Yediot Aharonot .Un 93% de la población judía se muestra a favor del operativo contra el régimen
Iraní, según un sondeoTras casi tres años de guerra en siete frentes, el trauma por la masacre de
Hamas en el sur del país –en que 1.200
Israelíes fueron asesinados y 251 secuestrados en cuestión de horas– quedó en segundo plano. Beniamin Netanyahu, muy cuestionado internamente por el fracaso de seguridad que facilitó la matanza del grupo islamista palestino, dirige exultante un escenario previsto hace más de una década. Desde que retomó el poder en el 2015, su obsesión fue neutralizar el plan nuclear del régimen
Iraní, sus capacidades militares y anular a sus milicias proxy , armadas y financiadas por Teherán para golpear al Estado judío desde las fronteras con Líbano y Gaza. “Viviremos siempre entre la espada y la pared”, vaticinó en el pasado el premier al pueblo de
Israel. Más allá del amor-odio que suscita, casi todos los
Israelíes apoyan la guerra contra Irán. Según un sondeo del
Israel Democracy Institute publicado tras el asesinato del ayatolá Ali Jamenei, un 93% de la población judía –solo un 26% de la árabe– se mostró favorable al operativo militar contra el régimen
Iraní. Hay prospecciones que señalan que la guerra no proporciona más escaños a la coalición gobernante en IsraelLa nueva “guerra existencial” no toma en cuenta el desgaste acumulado por los civiles. La “reforma judicial”, la exención militar a los ultraortodoxos, el Qatargate –asesores del premier que recibieron pagos de Doha–, el rearme de
Hamas o el terrorismo judío desenfrenado en Cisjordania son temas secundarios. Todo pasa por Irán. Pero
Lior Kodner, presentador del podcast de
Ha’aretz en hebreo, puntualizó que “la guerra no se traduce en más escaños para la coalición, y Netanyahu trata de alargarla todo lo posible hasta las elecciones”. Y se preguntó: “¿Nuestras noches sin sueño (por las alarmas) influirán en el resultado?”. La oposición, fragmentada y víctima de una lucha fratricida de egos, se ve forzada a cerrar filas con el Ejecutivo. La amalgama de exmilitares y políticos centristas que compiten por reemplazar a Netanyahu jamás osaría criticar a los pilotos de cazas que bombardean Teherán o a los miles de reservistas movilizados para ocupar de nuevo el sur de Líbano, desplegados bajo la reciclada promesa de dar el “golpe de gracia definitivo a Hizbulah”. Para el experto en comunicación política Barak Seri, la oposición solo tendrá opciones si se presenta “con un único líder auténtico y sin desaprovechar ni un voto”. La última victoria electoral de Netanyahu en noviembre del 2022, que supuso su retorno al poder, se produjo tras un escenario de empate técnico entre bloques. Pero los “votos perdidos” de partidos minoritarios de izquierda y árabes, que no alcanzaron el porcentaje mínimo de apoyos para entrar a la Kneset, dio el triunfo en bandeja al premier. Con Oriente Medio en llamas, Netanyahu dio un discurso ante la nación en que volvió a considerarse la víctima principal del aparato judicial
Israelí. El primer ministro sigue lidiando con tres causas penales por corrupción, fraude y abuso de confianza, pero exige a Isaac Herzog, presidente del país, que le exonere de los cargos. Donald Trump se sumó a la petición al visitar la Kneset, tras imponer la tregua en Gaza en septiembre del año pasado. “Nuestros pilotos vuelan a Teherán conscientes de que, si salen exitosos, se traducirá en un premio político para Netanyahu”, consideró el cronista político de
Ha’aretz Michael Hauser Tov.Apunta que la clave estará en “quién saldrá a las urnas el día de las elecciones. El votante del Likud en Kiriat Shmoná [ciudad en la frontera con Líbano golpeada por los misiles de Hizbulah] seguirá votándole hasta la muerte”. Es previsible que Netanyahu aliente a sus bases antes de los comicios del próximo otoño atacando a la judicatura, a la prensa crítica o instigando contra los representantes políticos árabes. “Son cuestiones que les energizan”, agregó Hauser Tov.El primer ministro
Israelí calcula que alargar los combates le beneficiará electoralmenteDel coste económico, psicológico y humano que supone la guerra para el
Israelí promedio apenas se habla en las tertulias, donde se ensalzan los duros golpes asestados al régimen
Iraní. Pese a las represalias
Iraníes contra países del golfo Pérsico, el incremento del precio del combustible en el mundo y la falta de concreción estratégica de Trump, incluso Al Yazira reconoce los logros estratégicos de la campaña militar de EE.UU. e
Israel. “Si se analiza lo sucedido con los principales instrumentos de poder de Irán –su arsenal de misiles balísticos, su infraestructura nuclear, sus defensas aéreas, su armada y su estructura de mando–, la imagen no es la de un fracaso”, resumió el columnista Muhanad Seloom. No está claro que la “guerra por la redención”, eufemismo usado por el primer ministro para rebautizar el conflicto regional desatado tras el 7 de octubre del 2023, logre tumbar al régimen
Iraní. Dos años de guerra devastadora en Gaza no evitaron que
Hamas vuelva a patrullar las calles de la franja.Periodista de La Vanguardia