Pedro Sánchez estaba el viernes “muy enfadado”. Tanto que se fue de Irán a Val d’Aran. Camisa de cuadros rojos, ropa deportiva de Decathlon y gafas Oakley Custom: reptilianas propias de Diana en V o Doc Emmett Brown en Regreso al futuro… Una “rutita facilona” en bicicleta, Bossòst, Canejan, el valle de Toran, publicidad del parador de Vielha y de vuelta a
Madrid. Las reservas para Semana Santa se han disparado un 50% por la crisis del golfo Pérsico y el presidente del Gobierno le hace campaña a la empresa pública del Estado.El estilismo de Sánchez recomendando viajar a Val d'Aran LVLa cita de fin de semana del presidente con sus seguidores tiktokeros es tan efectiva para la izquierda como desconcertante para la derecha. Las intervenciones de Sánchez son ensalzadas y desacreditadas en el mismo hilo, pero tienen un innegable efecto movilizador.El sábado, poesía con
Federico García Lorca y el gallego Sen Senra con su álbum PO2054AZ de hace tres años. Que la canción elegida sea Está sexy no es casual: “A la norma le meto un boquete / Está sexy / No busco la aceptación, me amo tal y como soy / En el lado oscuro de la luna como Pink Floyd”. Y, tras la escapada, cameo telefónico con
Jordi Évole y Marc Giró. “Para qué me llamas, Jordi. Estoy un poco liado”. Évole tiene ganas de un Sánchez “sandonguero”, sentándose con Ana Rosa, Pablo Motos o Iker Jiménez, pero no llegará hasta que sea electoralmente conveniente porque el equipo del presidente triunfa montando su propio “salseo”.El resultado político-mediático es que la cuenta Mr. Handsome ya no sólo acumula piropos al presidente español por su físico, se ha convertido en altavoz de los apoyos internacionales a Sánchez. Aunque junto a los aplausos por su “No a la guerra” también llega el uso de su imagen para fines belicistas. La agencia estatal
Iraní Tasnim exhibe misiles balísticos supuestamente dirigidos a
Israel en los que se incluyen adhesivos citando a Sánchez: “Esta guerra no es sólo ilegal, sino también inhumana. Gracias, primer ministro”. Junto a Sánchez, el efecto mariposa también ha llevado el logotipo de 3cat a un misil del régimen teocrático.La eficacia de la Moncloa al evaluar el coste-beneficio de pasear al presidente por TikTok aun en tiempos de guerra es inversamente proporcional a la de Óscar Puente con el caos catalán de Rodalies. Pero aumenta aún más cuando quien se pone delante de una cámara es
Pablo Iglesias en La Habana para promocionar una entrevista con
Miguel Díaz-Canel y acaba protagonizando un vídeo que envidiarían hasta los cracks de Pantomima Full. Iglesias y su sombra caminando hacia la plaza de la Revolución, desértica, mirando al horizonte con los murales de hierro del Che Guevara y Camilo Cienfuegos.El exvicepresidente del Gobierno formaba parte de la flotilla a La Habana pero sin pisar un barco, con billetes de avión en primera y un hotel de cinco estrellas con electricidad en medio del apagón. Comodidades de primer mundo para una “misión humanitaria” que la oposición anticastrista descalifica en las redes.Las descalificaciones zigzaguean en las redes hasta que descarrilan en la política real. En ausencia digital de Alberto Núñez Feijóo, es el vicesecretario de educación e igualdad del PP, Jaime de los Santos, quien descarrila. La crítica no sólo es sana, sino necesaria en política, pero cuando se convierte en misil una supuesta “falta de aseo personal” de los ministros de Sumar, la carga debería explotar en el mismo escenario. Con o sin adhesivo con la foto de Sánchez. Subdirectora de La Vanguardia desde 2014. En la actualidad estoy al frente de la edición digital. He sido jefa de la sección de Política (2006-2014) . En Europa Press (1995-2006) pasé por Sociedad, Tribunales y Política.