Dos importantes sentencias en Estados Unidos en 48 horas contra dos gigantes tecnológicos por haber quedado demostrada la peligrosidad para los menores del uso de las redes sociales sin que se hayan adoptado medidas de protección ni de advertencia.
Meta, la compañía tecnológica de
Marc Zuckerberg, ha sido condenada por un tribunal civil de
Santa Fe (Nuevo México) porque su red social
Instagram no protege a los menores frente al riesgo de ser contactados por depredadores sexuales. La misma compañía, junto con
Google (
YouTube), también ha sido declarada culpable por otro tribunal civil de Los Ángeles (
California) por aprovecharse de niños y adolescentes a través de diseños tecnológicos que causan adicción a las redes, y esta, a su vez, deterioro de la salud mental.Las dos sentencias citadas sientan un precedente que puede ser determinante cara al futuro para proteger a los menores de los riesgos que comportan las redes. Desde hace dos años hay cuarenta fiscales generales de otros tantos estados que mantienen abierta una demanda federal contra las grandes redes sociales por considerar que son dañinas y además adictivas para los más jóvenes.Mantienen que las redes sociales han contribuido a una crisis nacional de salud mental juvenil y deben rendir cuentas, tal como dijo en su día la fiscal general de Nueva York,
Letitia James. Las citadas sentencias de los tribunales civiles de
Santa Fe y de Los Ángeles son las primeras que salen adelante en este sentido, aunque todavía no son firmes porque las dos grandes tecnológicas ya han anunciado que presentarán sendos recursos.Dos tribunales de EE.UU. culpan a
Instagram y
YouTube de ser un riesgo para los jóvenesEl jurado del tribunal civil de
Santa Fe dio la razón al fiscal general que había acusado a
Meta de violar las leyes estatales de protección del consumidor, en concreto la salud mental de los menores, de engañar las familias sobre la seguridad de aplicaciones como Facebook e
Instagram y de poner a los menores en peligro. Una de las pruebas fue la creación de un perfil falso en redes sociales de una niña de 13 años y se demostró que fue inundado con imágenes y solicitudes efectuadas por abusadores de niños.La sentencia del tribunal civil de Los Ángeles, después de nueve días de deliberaciones del jurado, da la razón a la denuncia presentada por una joven norteamericana contra
Meta y contra
Google por haber diseñado sus redes sociales y sus aplicaciones para lograr que los jóvenes estén conectados el mayor tiempo posible. En su caso, el uso adictivo de
Instagram y
YouTube, provocado por el sistema de funcionamiento de dichas redes sociales, le causó depresión, ansiedad y crisis de autoestima con tendencias suicidas.Todo indica que los veredictos de ambos tribunales serán claves para que prosperen también las denuncias similares que han presentado miles de familias estadounidenses a través de oenegés, así como para la evolución de la citada demanda federal presentada por los fiscales generales. La esperanza para muchos padres y educadores, en este sentido, es que la presión judicial contra las grandes tecnológicas se mantenga y pueda lograrse una protección efectiva sobre los riesgos que comportan las redes sociales.Falta protección contra los depredadores sexuales y los efectos del uso adictivo en la salud mentalHasta las dos sentencias citadas las compañías tecnológicas habían logrado zafarse siempre de las acusaciones mediante la sección 230 de la ley de Decencia en las Comunicaciones, que las exonera de responsabilidades por los contenidos en línea que introducen los propios usuarios de las redes sociales. Pero los demandantes, tanto en
Santa Fe como en Los Ángeles, optaron por una nueva estrategia basada en culpar a las tecnológicas por el diseño perjudicial y adictivo de sus plataformas y redes sociales, en lugar de centrarse solo en los contenidos, así como por la falta de advertencias preventivas sobre los peligros que conlleva su utilización, tal como se hace con el tabaco. Y han ganado una batalla decisiva.Las plataformas tecnológicas y las redes sociales son un instrumento de comunicación muy útil y ya prácticamente imprescindibles para la vida actual, pero deben operar correctamente. El objetivo final de todo ese movimiento judicial citado, que apenas ha comenzado, debería ser obligar a las compañías tecnológicas a revisar el funcionamiento de sus plataformas y redes sociales para que su uso no fuera adictivo ni peligroso para nadie, ya sea el caso de menores o de adultos. Esta es una cuestión de la máxima importancia para contribuir a la protección de la salud mental de la población.