El clero pierde los nervios. Cuentan que lo que m�s enfurec�a al l�der supremo Al� Jamenei, antes de ser asesinado, no era el hecho de no poder salir nunca de Ir�n. Tampoco que las j�venes de Teher�n ya no quisieran saber nada del velo. No. El ayatol� en jefe no lograba entender que fuera de
Persia ya no se hablara persa. Que la lengua utilizada durante siglos en media Asia se hubiera convertido, m�s all� de sus fronteras, en una lengua muerta. Que grandes naciones como
India hubieran cambiado los nombres persas de algunos pueblos. Que pa�ses vecinos y sun�es, desde Pakist�n hasta Turqu�a, hubieran prohibido en las escuelas el
Iran� de los chi�es. Y que tierras como
Bosnia o
Albania, donde en tiempos del Imperio otomano se produc�a gran literatura persa, hubieran borrado toda huella. Que incluso muchos afganos, hoy en d�a, prefieran usar el ingl�s. Un declive inevitable. Resumible en una sola pregunta: �por qu� todos los vecinos odian a Ir�n?PETR�LEO EN LLAMASMarzo de guerra. En el horizonte de Ormuz y en el skyline del Burj Khalifa caen drones y algunas gotas. Nubes negras, marciales, de petr�leo en llamas. Nubarrones grises de lluvia de marzo. Las alarmas suenan por costumbre, los superyates flotan vac�os por inercia, las escorts hacen descuentos para el placer, las mil luces de
Dubai brillan solo por obligaci�n.En los restaurantes de falso estilo mediooriental no hay suficientes turistas para el ayyala, la antigua danza de bastones que simula batallas. Aqu� y ahora, la pelea es real. De vez en cuando aparece en la pantalla una alerta que parece escrita por Tajani -"potential missile threats, stay away from windows and doors", bombardean, mant�nganse alejados de puertas y ventanas-, y todos fingen que no pasa nada, pero no, no ser� un dron el que imponga su ley, se est� como los d�tiles y las hojas en oto�o, y por tanto business as usual: todos, excepto las ocho mil empresas y los 150.000
Iran�es que est�n en los Emiratos.Y hacen las maletas: el gobierno emirat� ha decidido que las cuatro escuelas de persa deben cerrar y que los 2.500 estudiantes tienen que regresar r�pidamente a Teher�n. Se han suspendido las actividades en redes del Iranian Club de
Dubai, famoso por sus fiestas de fin de Ramad�n. Se marcha el hospital de la Media Luna Roja
Iran�, uno de los m�s antiguos: "La polic�a nos ha ordenado dar el alta a los pacientes". Son los d�as de Ir�n.En la c�rcel de Abu Dhabi acaban decenas de chi�es acusados de "incitar a la opini�n p�blica difundiendo rumores falsos" y diecis�is miembros de Hizbul� que "intentaban desestabilizar el pa�s". Suceden cosas similares en Kuwait y en Bharein. Arabia Saud�, que hace tres a�os hab�a vuelto a intercambiar embajadores con los ayatol�s, ahora da a los diplom�ticos
Iran�es 24 horas para abandonar el reino."Ponedle el bozal al saboteador", reclaman en las redes �rabes, porque ya lo dec�a el viejo rey Faisal: es del �rbol de los persas de donde depende la tranquilidad de todo el huerto; as� que fuera, todos fuera.No ha estallado s�lo la tercera Guerra del Golfo. Ha estallado la primera guerra en el Golfo. Y ya no la Guerra Fr�a entre chi�es y sun�es que divid�a al islam desde hace cincuenta a�os: es una guerra al rojo vivo."La mayor amenaza para la seguridad energ�tica global de la historia", seg�n Fatih Birol, jefe de la Agencia Internacional de la Energ�a. Peor que el shock petrolero de los a�os 70 o la cat�strofe ucraniana de 2022. "El ataque m�s duro en nuestra breve historia, que sin embargo est� hecha de largas resistencias a conflictos, crisis financieras y al Covid", escriben los analistas de The National de Abu Dhabi.Es cierto: en Kuwait tuvo lugar la Operaci�n 'Tormenta del Desierto' de Bush padre, con los pozos incendiados por Saddam, en 1991, y ocurri� que el general Schwarzkopf dirigiera las tropas desde Doha (Qatar). tambi�n estuvo la invasi�n de Irak, en 2003, con Bush hijo pidiendo a los �rabes del Golfo que prestaran bases y puertos. Pero "nunca nos hab�a tocado acabar en primera l�nea como ahora". Los siete Emiratos han sido los m�s golpeados por Ir�n -m�s de dos mil drones y casi 300 misiles bal�sticos, interceptados en un 97% por los Patriot y la defensa antia�rea-. Y no les ha ido mejor a Kuwait o a Bharein, ni a Arabia Saud�, a Qatar y a Om�n, con una media de una veintena de ataques al d�a.Un polic�a inspecciona los restos de un dron el mes pasado.AFPUna guerra suspendida, contenida, asim�trica: Ir�n ha bloqueado Ormuz, s�, pero durante semanas emires y jeques se han limitado a proteger las instalaciones y a ofrecer bases a los estadounidenses, sin mover un solo soldado. Todos estaban m�s o menos en contra de la '�pica Furia' de Trump, hace un mes, y de un conflicto que no hab�an pedido ni aprobado. "Esta guerra ilegal es un grave error de c�lculo", dec�a Badr Abulsaidi, ministro de Exteriores de Om�n, "sea cual sea vuestra opini�n sobre los
Iran�es, en cualquier caso no es culpa suya".Ahora ya no: algo ha cambiado. Solo dos gobiernos, Bharein y los Emiratos, se han sumado a la Coalici�n de los Veintid�s que Donald Trump ha reunido para liberar el Estrecho del bloqueo
Iran�, pero el silencio de los dem�s ha sonado como un asentimiento. "Teher�n nos golpe� porque pensaba que nuestra presi�n, la de los firmantes de los Acuerdos de Abraham, convencer�a a Estados Unidos e Israel de desistir", explica Anwar Gargash, consejero diplom�tico del jeque emirat� Bin Zayed: "En realidad, esta estrategia insensata ha hecho que Israel resulte menos amenazante y que Ir�n, a nuestros ojos, sea mucho m�s peligroso".A cambiar de postura ayudaron sin duda los dos billones de d�lares en reservas soberanas y los 1,4 billones en inversiones que Abu Dhabi y Qatar comparten con Estados Unidos. Y el 18 de marzo, dos ataques en el Golfo en pocas horas: el israel� contra las plataformas
Iran�es de South Pars, el mayor yacimiento de gas del mundo (que tambi�n pertenece a Qatar); y la respuesta de Teher�n contra el gigantesco complejo qatar� de Ras Laffan, que produce una quinta parte del gas licuado mundial y del que se calcula que, tras la destrucci�n, perder� extracciones por valor de 100.000 millones de d�lares.Fue desde ese antepen�ltimo d�a de Ramad�n cuando la monarqu�a saud�, custodio de La Meca y gran enemiga de Ir�n, s�ptimo pa�s del mundo en gasto militar, dijo basta y convoc� a las grandes t�nicas de Doha, Mascate, Manama, Abu Dhabi y Kuwait. En los salones dorados de Riad, una protesta: "�D�nde han ido a parar las instituciones que deber�an ayudarnos?", alzaba el dedo el consejero Gargash, "�d�nde est�n la Liga �rabe, la Organizaci�n de Cooperaci�n Isl�mica, los dem�s pa�ses �rabes y musulmanes? Nosotros siempre les hemos ayudado. �Y qu� hacen ellos, en un momento tan dif�cil? �Casi mejor apoyar el ataque contra Ir�n hasta el final!".Cada petromonarqu�a tiene sus cuentas pendientes con la teocracia. La Aramco saud� ha tenido que paralizar la mitad de su producci�n de crudo. Bharein, el �nico que en estos a�os ha afrontado una revuelta chi�, se ha visto en emergencia h�drica tras el ataque a la planta desalinizadora: si los
Iran�es decidieran golpear otras instalaciones, el 90% del Golfo se quedar�a sin agua.Om�n es el �nico que intenta mantener un di�logo con Teher�n, para reabrir al menos parcialmente Ormuz. La Adnoc emirat� y la KPC kuwait� no han podido participar en la mayor conferencia internacional sobre energ�a, este mes en Houston. Todos los directivos est�n ocupados en la emergencia de las refiner�as destruidas.El emir de Qatar es quien m�s dinero est� perdiendo con la guerra: se preparaba para un nuevo boom econ�mico impulsado por el gas y por una imagen relanzada tras el Mundial de f�tbol, con el fin del apoyo al IS y a Hamas, con la fuerza propagand�stica de la televisi�n Al Jazeera y con la mediaci�n en grandes crisis internacionales en Gaza, Afganist�n o Venezuela. Confiaba en compensar sus deterioradas relaciones con Israel apostando por una relaci�n privilegiada con Estados Unidos.Nunca hay que fiarse de Trump. El emir Al Thani ha descubierto que quienes m�s est�n ganando con la guerra son los exportadores estadounidenses de gas natural, sus competidores.LA METAMORFOSISGimiendo y llorando, en este Golfo de l�grimas. Los shocks energ�ticos nos dieron las centrales nucleares, cambiaron nuestras rutas comerciales, nos empujaron hacia los veh�culos el�ctricos, nos devolvieron al carb�n. El primer efecto de esta guerra es el fin del Golfo tal como lo hemos conocido, prev� el New York Times.
Dubai y sus hermanos, surgidos de la nada y sumergidos en una geograf�a de la nada, son "probablemente demasiado grandes para caer". Pero esa "dubaitizaci�n" de la vida -ese mundo tranquilizador de metr�polis globales sin ra�ces, alt�simas torres sin cimientos, no lugares hechos de centros comerciales y autopistas de 12 carriles, de lujosa alienaci�n y de capitales a salvo de guerras y pestes- est� quiz� destinada a cambiar.Parece haberse desvanecido la sensaci�n de que "nada puede salir mal cuando tienes un Nobu y una boutique de Louis Vuitton cerca". El despertar es traum�tico. Cuando caen los fragmentos de drones, quienes mueren son los taxistas banglades�es, los repartidores africanos, los empleados dom�sticos nepal�es que vagan por calles medio vac�as.Pero la estrategia de los pasdar�n (miembros de la Guardia Revolucionaria Isl�mica de Ir�n) -arruinar la marca de seguridad de
Dubai- ha puesto en el punto de mira a Google, Microsoft, Palantir, IBM, Nvidia, Oracle, todo aquello que en el Golfo huela a Estados Unidos. Y as�, financieras, hedge funds, despachos de abogados y grandes bancos piden a sus empleados que se mantengan alejados de los rascacielos y trabajen desde casa, o mejor a�n, desde el extranjero.ALBERTO ROJASLOS S�MBOLOSLa noria m�s grande del mundo, "objetivo simb�lico y sensible", est� parada desde el 28 de febrero. Desde el 1 de marzo, para limitar posibles "da�os colaterales derivados de la emergencia", en los edificios residenciales se controla que todos los materiales de revestimiento sean ign�fugos.Tambi�n Al Wedad, la gran asociaci�n saud� que recoge limosnas -uno de los cinco deberes de todo buen musulm�n-, recomienda este a�o no acudir a la mezquita. Para el pago del zakat es m�s seguro usar la aplicaci�n m�vil.En la playa de Jumeirah, los gin-tonic y los jellab permanecen en las neveras, los McLaren se cubren de polvo en los garajes subterr�neos de
Dubai Marina, y los camareros de los restaurantes acaban en excedencia o despedidos.Se suspenden los torneos de tenis ATP en
Dubai, el f�tbol de Cristiano Ronaldo en Arabia Saud�, el golf internacional de Qatar, la F�rmula 1 y MotoGP en Bharein.El mercado inmobiliario se desploma. En marzo, las transacciones han ca�do un 49% y los precios por metro cuadrado -en lugares donde un apartamento de dos habitaciones costaba cuatro millones de d�lares- bajan un 15%. Nueve de cada diez residentes son extranjeros y quien puede, se marcha. Y muchos pueden, pues s�lo en
Dubai hay veinte personas con un patrimonio personal superior a los mil millones de d�lares, doscientas que poseen m�s de cien millones y 81.000 que tienen al menos diez.Y si el aeropuerto m�s transitado del mundo cierra durante unas horas por las explosiones, no hay ning�n problema. Ah� est�n los jets privados a 15.000 d�lares por plaza, asegurados con franquicias especiales de 50.000 d�lares por vuelo.Algunos todav�a llegan, claro. Los �ltimos aterrizan desde Ucrania y son militares enviados por Zelenski, expertos en defensa. Ense�an una nueva palabra, dronification, y no est� en persa.