AsiaChina explora en la oposici�n taiwanesa una v�a pac�fica para su ansiada "reunificaci�n" mientras el estrecho de
Taiwan mantiene la alerta por la amenaza militarUn chino observa en televisi�n el encuentro entre
Xi Jinping y
Cheng Li-wun.AFPActualizado Viernes, 10 abril 2026 - 07:04Los nacionalistas del Kuomintang (KMT) gobernaron
China hasta su huida a
Taiwan tras perder la guerra civil contra los revolucionarios del Partido Comunista en 1949. La enemistad perdur� durante d�cadas. Tras la democratizaci�n taiwanesa, la formaci�n exiliada renunci� en 1991 a la reconquista del continente por la fuerza. Con el paso de los a�os, la explosi�n econ�mica de
China y el estancamiento de Taipei, ambos lados del estrecho fueron acerc�ndose, con Pek�n expandiendo el comercio, turismo y transporte durante el �ltimo mandato del KMT, de 2008 a 2016. Ahora, iron�as del destino, el r�gimen de
Xi Jinping entiende que este partido, l�der de la oposici�n en una isla que de facto funciona como un pa�s independiente, es la �nica v�a hacia la ansiada "reunificaci�n" pac�fica.Es en ese contexto donde cobra sentido la visita a Pek�n de
Cheng Li-wun, nueva presidenta del KMT, y la reuni�n celebrada este viernes con
Xi Jinping. M�s que un gesto protocolario, el encuentro tiene un profundo valor simb�lico y estrat�gico. Desde 2016, ning�n dirigente de peso del partido hab�a pisado la capital
China, y su viaje se produce con las tensiones en el estrecho de fondo, con maniobras militares chinas y un endurecimiento del discurso soberanista en
Taiwan.Cheng present� la visita como un intento de "sembrar las semillas de la paz", una formulaci�n que refleja el delicado equilibrio que intenta sostener: acercarse a Pek�n sin alienar a una sociedad taiwanesa cada vez m�s recelosa de la influencia
China.A sus 56 a�os, la dirigente encarna la evoluci�n pragm�tica del KMT, que ha pasado de reivindicar una identidad
China compartida a defender el statu quo: ni independencia formal ni unificaci�n inmediata, sino estabilidad, comercio y canales de di�logo abiertos.
Xi Jinping, por su parte, volvi� a desplegar lo que algunos expertos llaman "su narrativa hist�rica de inevitabilidad". En su encuentro con Cheng, insisti� en que "la gran tendencia del rejuvenecimiento de la naci�n
China no cambiar�", una frase cargada de significado pol�tico. Para Pek�n,
Taiwan no es solo una cuesti�n territorial, sino una pieza central en el relato del ascenso nacional y la superaci�n del "siglo de humillaci�n". Sin embargo, el l�der chino tambi�n dej� espacio para la ambig�edad t�ctica al hablar de "reforzar los intercambios y el di�logo" con todos los partidos taiwaneses, se�alando impl�citamente al KMT como interlocutor preferente.Ese c�lculo no es casual. Ante un gobierno en Taipei liderado por Lai Ching-te, del Partido Democr�tico Popular (PDP), al que Pek�n califica de "separatista", el KMT se presenta como la �nica fuerza pol�tica con la que
China puede mantener un canal pol�tico viable. Para el r�gimen, apoyar indirectamente a este partido no solo sirve para aislar al PDP, sino tambi�n para proyectar la imagen de que la "reunificaci�n" puede lograrse sin recurrir a la fuerza.Durante su viaje, que incluy� paradas en las ciudades de Shanghai y Nanjing—esta �ltima, antigua capital nacionalista—, Cheng insisti� en que
Taiwan no debe convertirse en un "pe�n geopol�tico". La frase apunta tanto a Pek�n como a Washington. Estados Unidos sigue siendo el principal garante de la seguridad de la isla, pero su creciente implicaci�n tambi�n alimenta el temor a que
Taiwan quede atrapada en la rivalidad entre grandes potencias.En
Taiwan, donde las encuestas muestran un aumento sostenido de la identidad propia y un apoyo significativo a una eventual independencia, el viaje ha sido percibido por muchos como una concesi�n peligrosa. En Washington, el movimiento se observa con cautela, especialmente en un momento en que el KMT bloquea incrementos del gasto militar destinados a reforzar la capacidad defensiva de la isla.