El juez
Juan Carlos Peinado ha dado un nuevo paso contra
Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno,
Pedro Sánchez, para sentarla en el banquillo de los acusados cuanto antes. El tiempo corre porque el magistrado se jubila en septiembre y pretende dejar la causa concluida y ya a la espera de juicio antes de esa fecha. De ahí que no haya esperado a que la
Madrid" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="51027" data-entity-type="organization">Audiencia Provincial de
Madrid se pronuncie sobre los recursos que hay pendientes contra su decisión de que sea un tribunal de jurado el que juzgue a Gómez, a su asesora
Cristina Álvarez y al empresario Juan Caros Barrabés. La sala ya le tumbó en una ocasión su decisión por falta de argumentación y está por ver si esta vez avala su resolución.Mientras tanto, el titular del juzgado de instrucción número 41 de
Madrid ha dictado un nuevo auto por el que da por concluida la instrucción, equivalente al procesamiento, y da cinco días a las partes para que presenten sus escritos de conclusiones. Una vez entregados todos los documentos, tanto de las acusaciones como de las defensas, entonces el magistrado puede dictar el auto de apertura de juicio oral.Lee tambiénToda la resolución gira en una idea fuerza, que Gómez utilizó su influencia y se enriqueció con ella por ser la mujer del presidente del Gobierno. Por su condición, según el juez, consiguió una cátedra extraordinaria para dirigirla en la Universidad Complutense de
Madrid (UCM) y logró que diversas empresas financiaran un software que luego patentaría ella a nivel personal.Además, para ello –según el auto judicial– se habría servido de la asesora contratada por la Presidencia del Gobierno, quien habría contactado con estas empresas a través de su correo oficial para que financiaran tal herramienta. Para Peinado, esta forma de actuar sirvió para ejercer “presión moral” contra los responsables de tales empresas.Conductas propias de “régimenes absolutistas”Según el juez instructor, el punto neurálgico de todos los presuntos delitos cometidos por Gómez está en la
Moncloa. “Las conductas que provienen de palacios presidenciales, como este supuesto, parecen más propias de regímenes absolutistas, por suerte, ya olvidados en el tiempo en nuestro Estado, lo que obliga a tratar de analizar (quizás hubiera que remontarse al reinado de
Fernando VII) este tipo desde la perspectiva de una interpretación teleológica y hermenéutica” del delito de tráfico de influencias.Peinado procesa a Gómez por los delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida. Y, para el instructor, en todos ellos está detrás la influencia de la Presidencia del Gobierno.Para el magistrado, Gómez tiene que sentarse ante un jurado popular para que sentencie si ha cometido estos delitos. A su juicio, utilizó su condición de esposa del presidente para lograr financiación para la cátedra y el software, pero eso, en realidad, podría ser “solo la fachada de una retribución encubierta por futuras ventajas privadas o comerciales indebidas”.El juez
Juan Carlos Peinado saliendo de los juzgados de la Plaza Castilla de
Madrid.Dani Duch / PropiasSospecha que estas se traducirían en “adjudicaciones públicas ligadas al carácter de presidente del Gobierno del esposo de la investigada, y ello en tanto en cuanto estas empresas se presentan a numerosos procesos públicos de adjudicación”.Además, el magistrado sospecha que estos fondos aportados por las empresas no eran realmente para financiar la cátedra, sino para “integrarlo en su patrimonio personal”.Entre los indicios que baraja está la reunión en el complejo presidencial de la
Moncloa de Gómez con el rector de la UCM, Joaquín Goyache, quien declaró que apenas la conocía por los medios y que sabía de ella porque era “la mujer del presidente del Gobierno”.También valora Peinado el testimonio de Juan Carlos Doadrio, vicerrector de relaciones institucionales de la UCM, que le transmitió al rector que “hay que crear una cátedra” para Gómez. Para el juez, son indicios delictivos la rapidez con la que se creó la cátedra y las cartas de apoyo que se hizo a Barrabés, “coincidiendo presuntamente con las reuniones de este en la
Moncloa ”. A lo que se añade, según Peinado, la “irregularidad” de que Gómez no tenía la titulación necesaria para dirigir tal cátedra.Tras conocer esta resolución, el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, criticó esta resolución y dijo que la instrucción contra Gómez “ha avergonzado” a “muchos ciudadanos, jueces y magistrados”, y ha hecho un “daño irreparable” al “buen nombre de la justicia”. El ministro mostró su confianza en que un “tribunal superior” revoque “las decisiones que se están adoptando”.Testigo de juicios históricos: procés, 11-M, 17-A, Gürtel, Nòos o de los más sanguinarios etarras. Voy tras los casos de corrupción, de la política a lo empresarial y lo policial, para destapar todo tipo de abusos