En la era de la tecnológica robótica, las redes sociales emergen como la nueva droga dura.“¡Qué pequeño es el mundo! A mí también me declararon responsable por diseñar un producto adictivo”. El texto aparece en la viñeta que
Bill Bramhall publicó el viernes en el
New York Daily News .La frase la dice un tipo con la identificación de
Purdue Pharma, empresa que ha pagado miles de millones de dólares por causar la tragedia letal de los opiáceos con la comercialización del fentanilo como piruletas. El destinatario del comentario es un personaje que recuerda a
Mark Zuckerberg, que lleva el logo de
Meta.Esa viñeta describe en toda su dimensión el momento histórico vivido esta semana en Estados Unidos. Dos sentencias judiciales –ambas afectan a la
Meta de Zuckerberg (por
Instagram) y una también incluye a
Google (
Alphabet) por
YouTube–, provocaron grietas en las protecciones legales que a lo largo de décadas hicieron que las tecnológicas parecieran casi inmunes, mientras los abogados acusan a las plataformas de incorporar características adictivas en sus productos.Dos sentencias judiciales han provocado grietas en las protecciones legales que a lo largo de décadas han hecho que las tecnológicas parezcan casi inmunesUn jurado de
Nuevo México impuso una sanción de 375 millones por vulnerar las regulaciones y desproteger a los menores ante los depredadores sexuales. El fallo de otro jurado en
Los Angeles se considera un hito aún mayor, pese a que la víctima solo fue gratificada con seis millones, por las muchas repercusiones para las empresas.En esa resolución se argumenta que
Instagram y
YouTube dispusieron de un mecanismo de tal modo que causara un hábito comparable al de las máquinas tragaperras.“Las empresas de redes sociales han obtenido beneficios con los niños, ocultando su diseño peligroso”Hasta ahora ha sido difícil demandar a las empresas tecnológicas debido a que la ley federal conocida como la Sección 230 protege su contenido. Pero el juicio de
Los Angeles se centró en algo diferente, en las características integradas en el diseño de
Instagram y
YouTube, como el algoritmo, el scroll infinito, la reproducción automática y los filtros de belleza, que pueden suavizar la piel de las personas y lucir más delgadas.Kaley, la joven en el centro del asunto, explicó al jurado que, desde los nueve años (hoy tiene 20), estas funciones hacían imposible dejar el teléfono y la llevaron por un camino oscuro. Declaró que las redes sociales empeoraron su depresión, su ansiedad y desarrolló problemas de imagen corporal.Lee tambiénSus abogados sostuvieron que las empresas de redes sociales diseñaron las aplicaciones de esta manera de forma deliberada, y que, en esencia, deberían considerarse productos defectuosos que contribuyeron a sus problemas de salud mental.“Las empresas de redes sociales han obtenido durante años beneficios al dirigirse a los niños mientras ocultaban su diseños adictivos y peligrosos”, afirmaron en un comunicado la abogada Rachel Lanier y tres colegas, que llevaron el asunto de Kaley. “Este veredicto es el referéndum para toda una industria”, insistieron.A pesar de esos 375 millones, estas sentencias son pequeñas muescas para empresas gigantescas, con valoraciones por encima del billón de dólares, que con frecuencia se enfrentan a multas muy superiores en la Unión Europea por violar sus leyes mucho más estrictas en materia de privacidad.Las sanciones fijadas son una gota de agua en un océano, pero ya esperan 2.400 casos consolidadosPero esos solo seis millones, en el caso de Los Ángeles, una gota en el océano para estos multimillonarios, puede ser el principio de algo mucho más profundo: hay más de 2.400 denuncias consolidadas a la espera de juicio. Sobre esos casos pesa este fallo en el que se indica que las compañías “actuaron con malicia, opresión o fraude”, circunstancia que no solo daña su imagen, sino que abre puertas a su regulación, como ocurrió con la industria del tabaco.“Esto es solo la punta del iceberg”, recalcó Clay Calvert, del American Enterprise Institute, en The Washington Post . “Dos o tres casos más en Los Ángeles, con veredictos a favor de los demandantes menores de edad, serían realmente preocupantes para las plataformas de redes sociales y probablemente impulsarían acuerdos extrajudiciales”, añadió. Eso equivale a desembolsos milmillonarios.La gran decisión de fondo: ya no son intocables.