El supuesto enchufe a
Claudia Montes, ex miss Asturias, por parte de
José Luis Ábalos en la empresa pública
Logirail, dependiente de
Renfe, fue el tema sobre el que giró la segunda jornada del juicio al exministro de Transportes en el
Tribunal Supremo.El también ex secretario de Organización del
PSOE se sienta en el banquillo por presuntamente recibir sobornos por parte del empresario
Víctor de Aldama a cambio de contratos públicos de emergencia durante la pandemia y por, entre otros ilícitos, haber colocado supuestamente a personas de su entorno en empresas públicas vinculadas a su Ministerio.La jornada inaugural pivotó el martes sobre el presunto enchufe de Jéssica Rodíguez, con quien Ábalos mantuvo una relación extramatrimonial durante un año, en las empresas públicas
Ineco y Tragsatec. Ayer se analizó un segundo posible encufe: el de
Claudia Montes, ex miss Asturias, con quien Ábalos mantenía una reciente amistad de carácter “más bien virtual”.Entre la declaración de ambas hubo bastantes diferencias. Si Rodríguez reconoció que la idea de trabajar en
Ineco partió de Ábalos para que pudiera “cotizar”, la asturiana sostuvo que en su caso fue ella la que pidió ayuda a Ábalos, a quien le unía una amistad como militante y miembro del
PSOE, porque necesitaba trabajar para mantener a su hijo.Mientras que Rodríguez afirmó que fueron Ábalos y su entonces asesor, el también acusado
Koldo García, quienes le gestionaron el trabajo al que no acudió nunca, Montes explicó que en su caso lo único que hizo el entonces ministro de Transportes fue mandar unos enlaces con puestos vacantes en
Renfe.Después ella, a través de unas plataforma de búsqueda de trabajo, envió su currículum a varios de los puestos de trabajo hasta que le llamaron para hacerle una entrevista para el empleo de encargada comercial en la área de trenes turísticos en
Logirail. El empresario
Víctor de Aldama a su llegada al
Tribunal Supremo este miércoles. Kiko Huesca / EFE“No le di las gracias a José Luis porque nunca me dijo que me hubiese enchufado”, explicó la testigo. Las otra diferencia es que la examante de Ábalos afirmó ante el Tribunal que nunca fue a trabajar, mientras que Montes dijo que acudía cada día mientras estuvo contratada. “Nunca me he quejado porque me gustaba mi trabajo”, aseveró. Y para probar su afirmación explicó: “cada vez que me levantaba a las cuatro de la mañana subía una foto a Instagram del desayuno y de cómo estaba trabajando con el ordenador”.Pero después relató que tuvo “problemas” en la empresa y que hasta que los resolvió empleaba su jornada laboral en “ir a la biblioteca de Oviedo”, donde, eso sí, “leía libros sobre trenes”. “Quería saber todo lo referente a los trenes”, matizó a preguntas del presidente del Tribunal, Andrés Martínez Arrieta.Varios testigos fueron apuntalando a lo largo de la sesión de ayer las declaraciones de Jéssica y de Claudia. Un ex alto cargo de Adif, Ignacio Zaldívar, explicó que la entonces presidenta de la compañía, Isabel Pardo de Vera, le llamó para decirle que Ábalos se había quejado de que “estaban molestando a Jéssica” y le pidió que lo arreglara. Zaldívar estudió la situación y descubrió que lo que la pareja del ministro quería era que le facilitasen “unos cheques de comida” y así se lo hizo saber a Pardo de Vera. Zaldívar habló con Jéssica cuando le mandó el currículum, percibió “cierta altivez y soberbia” y pensó que era “especial” por tener “contactos con el ministro”.
Claudia Montes hace declaraciones a los medios tras salir este miércoles al
Tribunal Supremo EFERodríguez y Montes no fueron lo mismoEn la sesión de hoy también declaró la actual secretaria general de
Ineco, Amparo Monterrey, autora del informe entregado al
Tribunal Supremo sobre la contratación y labor de Rodríguez en la empresa pública. La testigo defendió que “fue una sorpresa la declaración” de esta mujer porque de los datos que constan en la empresa sí se le hizo una entrevista para acceder al puesto y tiene completados desde su usuario la imputación de horas realizadas. “No consta ninguna incidencia de que ella no estuviera haciendo su trabajo”, sostuvo.No consta ninguna incidencia de que
Jéssica Rodríguez no estuviera haciendo su trabajo”Secretaria general de InecoMontes, sin embargo, defendió su valía en
Logirail. Dijo que acudía cada día mientras estuvo contratada y de hecho la empresa le llegó a deber 80 horas anuales de exceso de trabajo. “Nunca me he quejado porque me gustaba mi trabajo”, aseveró.No obstante su afirmación se contradice con la de otros testigos. Quien fue el director gerente de
Logirail cuando ella fue contratada aseguró que inició un expediente disciplinario contra ella al ser alertado de que llevaba más de ocho días sin acudir a su puesto de trabajo. José Ángel Méndez deslizó que justo antes de iniciar tal expediente fue cesado de su cargo. “No me explicaron las razones de mi cese”, espetó, justo antes de explicar que su sustituto no solo no tramitó el expediente sino que se le hizo un nuevo contrato.Lee tambiénMontes lo negó. Aseguró que ella acudió cada día a su trabajo pero se encontró con que le habían colocado en una planta baja, sin mesa, sin silla, sin ordenador y debajo de unas escaleras.En lo que sí coinciden Rodríguez y Montes es en las fechas. 2019. La ex miss Asturias conoció al ministro en un mitin del
PSOE en mayo de ese año en Gijón. En esas mismas fechas, Ábalos ya mantenía una relación sentimental -desde octubre del 2018- con Rodríguez. A raiz de ese evento entablaron amistad y empezaron a hablar hasta que esas llamadas acabaron siendo casi a diario. Ella le contó que era madre soltera y necesitaba trabajo. Y después de lograr su puesto en
Logirail “le cuento a José Luis, como a cualquier amigo, que ya estoy trabajando”.También le contó a “José Luis, como cualquier amigo” que le habían mandado a una oficina sin escritorio “contra la pared”. También le contó los problemas que tuvo de acoso laboral en el trabajo. Con el entonces ministro hablaba como con un amigo. Diferente era la relación con
Koldo García, quien desde el primer momento le dijo que como “consejero que era de
Renfe” era su “jefe”.Los recuerdos que tiene de él son “malos” aunque no dio más detalles. En esa relación de jefatura, García le ordenó ir a Madrid a un curso de formación. Un viaje que fue pagado por la empresa y aprovechó para ver a Ábalos. “Hablaba con él a diario como militante, compañera de trabajo y como amiga”, explicó a la Sala.Primera testigoLos contratos de “emergencia”El
Tribunal Supremo escuchó hoy también como testigo a quien fue secretaria general técnica del Ministerio de Transportes cuando se firmaron los contratos con la empresa Soluciones de Gestión, de
Víctor de Aldama, para la compra de mascarillas en pandemia.Angélica Martínez Ortega explicó que se aprobó un real decreto ley para la contratación de emergencia designando al ministro como la autoridad para dictar las disposiciones necesarias para el transporte de viajeros y materiales.La testigo se limitó a afirmar que los contratos, la cantidad y la empresa a contratar vino designada y comunicada por el subsecretario. “Se me dio dado que la adjudicación fuera para Puertos y Adif. Las dos tenían capacidad de ser órganos de contratación”. En la causa consta que Puertos adjudicó a la empresa de Aldama un contrato de 20 millones de euros y Adif otro de 12,5 millones de euros.La testigo reconoció que estas mascarillas fueron las primeras en llegar en plena pandemia y sirvieron para suministrar a los servicios sanitarios y a las fuerzas de seguridad. Por sus gestos y sonrisas, por fin Ábalos y García lograban un testigo favorable. La tesis de ambos es que el contrato con Soluciones de Gestión ayudó a suministrar de mascarillas a profesionales de primera necesidad.Testigo de juicios históricos: procés, 11-M, 17-A, Gürtel, Nòos o de los más sanguinarios etarras. Voy tras los casos de corrupción, de la política a lo empresarial y lo policial, para destapar todo tipo de abusosLicenciada en Derecho (UB) y en Periodismo (URL). Graduada en Estudios Literarios (UB). Máster AGT (Esade). Redactora de Cultura de La Vanguardia